Madurados con carburo: ¿la muerte entre las cáscaras…?

Madurados con carburo: ¿la muerte entre las cáscaras…?. Foto: Cubadebate.

Lo que voy a contar parecerá a algunos una exageración, pero como advierten en los créditos de las películas, esta historia está basada en hechos reales. Ocurrió días atrás cuando fui de compras a un agromercado del municipio habanero Diez de Octubre conocido como Los Benavides, ubicado cerca de la Calzada de Luyanó. Es el lugar más cercano a mi casa donde venden dientes pelados de ajo en paqueticos de nailon sellados. Son muy útiles, no solo para la cocina de los vagos a quienes, como a mí, no les gusta machacar ajos, sino como remedio casero inmejorable para aliviar varias dolencias.

Imaginará el lector mi disgusto cuando vi que todos los paquetes contenían varios dientes de ajo recubiertos de moho negro. Se me escapó una exclamación y dije en voz alta: “Ay, moho negro!”. El dependiente de la tarima en cuestión se apresuró a explicarme que aquellas manchas puntosas y oscuras no eran el tal moho, sino humedad que se formaba sobre los ajos porque quienes los sumergían en agua para aflojarles las cáscaras no los ponían después a secar frente a un ventilador. Le expliqué al dependiente que precisamente el moho es un resultado de la humedad, y hay variedades en, al menos, tres colores: blanco, verde y negro. Le expliqué que este último es muy peligroso, pues cuando penetra en el organismo humano, en dependencia del órgano donde haga colonias puede causar enfermedades letales, como cierta clase de meningitis. Para mi sorpresa, el hombre se negó a creerme.

Mientras, otros clientes se habían acercado a comprar y ya no estábamos solos. No sé si alguien mencionó el carburo que se está empleando en los agromercados habaneros para acelerar la maduración de algunas frutas, o si fui yo quien lo puse como ejemplo de sustancias que pueden volver peligrosos algunos alimentos. Dije que las frutas maduradas con carburo no se deben comer, porque es una sustancia cancerígena. El dependiente me gritó que aquello era mentira, que siempre los campesinos habían usado en Cuba el carburo para madurar las frutas. No me valió de nada llamar en mi auxilio a las personas más viejas que se encontraban en el lugar ni que todas coincidieran en afirmar que en Cuba nunca se había usado el carburo en el campo para otra cosa que no fuera encender lámparas. El dependiente siguió gritando cada vez más alterado: “¡Mentiraa, Mentiraaaa!”. Su argumento era que si no se maduran las frutas con carburo no se puede satisfacer la demanda de la población. Se le sumaron los vendedores de cárnicos del lugar y pronto un enorme coro de cuentapropistas gritaba colérico: “¡Mentiraaaaaaaaaaaaaaaaaa!”. Según ellos, siempre en Cuba los campesinos usaron ese procedimiento. Como provengo de una familia que tuvo finca y comercializaba sus productos, y, además, participé en 16 escuelas al campo sé que no es verdad. Se me ocurrió preguntarle a mi exaltado dependiente su edad: 41 años. Le pregunté cómo podía hacer afirmaciones tan categóricas sobre una época anterior a su nacimiento. Le pregunté si sabía qué hubo antes de 1959 en las Cuatro Esquinas de Luyanó. Respondió que esa zona siempre había sido “bajo mundo”, lo que, por supuesto, no es verdad. Cuento todo esto para mostrar cómo una persona es capaz de pronunciarse de la manera más irreflexiva y arbitraria, y sin el menor escrúpulo, sobre algo que no conoció, actitud de porfía que puede estar motivada desde por una mala intención oportunista hasta por estupidez incurable, como creo es el caso de aquel individuo.

La cuestión queda en pie: ¿Desde cuándo se comenzó a usar en Cuba el carburo para acelerar la maduración de las frutas? ¿El carburo es inocuo o no lo es? La primera respuesta no la daré hasta haber hecho una investigación exhaustiva, aunque sí estoy segura de que escuché por primera vez sobre este procedimiento durante el período especial. Hasta ese momento no recuerdo haber comprado nunca una fruta bomba o un plátano recubiertos del fino polvo blanco que muestra la presencia de esa sustancia, ni con tantas manchas oscuras, sin olor ni sabor.

La segunda respuesta es más compleja. En muchos países del primer mundo está prohibido acelerar los procesos de maduración mediante agentes químicos. En otros, se permiten algunas sustancias consideradas de baja toxicidad y no peligrosas para la salud humana. El carburo está prohibido.

El carburo de calcio es una sustancia combustible de consistencia sólida y coloración grisácea que al entrar en contacto con el agua da como residuo hidróxido de calcio -también conocido como cal apagada- y acetileno. Pero esta reacción genera impurezas, entre las cuales se encuentran ácido sulfídrico, amoniaco, fósforo, ferrosilicio, nitruro de magnesio y carburo de silicio. El acetileno se desprende de la reacción en forma de un gas altamente inflamable, que produce una llama de hasta 3.000ºC, una de las mayores temperaturas por combustión hasta ahora conocidas, lo que explica su empleo como combustible para lámparas.

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fny

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