El canibalismo, práctica común en la prehistoria

El canibalismo, práctica común en la prehistoria. Foto: https://www.elperiodico.com.

El canibalismo, una práctica común en la prehistoria y en algunas civilizaciones también después, es un acto tenido como brutal, pues constituye la práctica de alimentarse con miembros de la propia especie. Aunque es normal entre muchas especies de animales, como manadas de lobos que devoran a un  miembro enfermo o herido, y perras y cerdas que se comen a alguna de sus crías, por razones diversas (casi siempre por defectos genéticos que la madre detecta en el recién nacido), generalmente se asocia más con la antropofagia, o sea, con la costumbre de algunos seres humanos de comer carne de sus semejantes. Supuestamente el vocablo se deriva de la deformación de la palabra caribe en caniba o cariba de la lengua taína, relacionada con la etnia arawak. Para los caribes, caníbal significaba “audaz”; para los arawak, “enemigo”; y para los europeos “comedores de carne humana”.  Pero como el canibalismo existe desde que el hombre pisa la Tierra, es de suponer que se nombre así por otras razones anteriores al “descubrimiento” de los caribes por los europeos. En la psicología, el canibalismo se explica como el resultado de impulsos agresivos-orales no controlados, un acto antisocial originado por el deseo de dominar, práctica rechazada y legalmente sancionada. A veces se siente como un acto de justicia o de liberación aunque no llegue a practicarse. Miles de millones de personas han pensado alguna vez en la posibilidad de comerse a un jefe o un vecino molesto como único modo posible de librarse de insoportables tiranías y acosos.

Se desconoce el momento exacto en que ciertos humanos adquirieron el hábito de comer carne de sus semejantes, aunque más que un hábito debió ser una necesidad, pues el hombre primitivo no la tenía fácil a la hora de encontrar alimentos, y también fue un acto ritual, pues para el pensamiento mágico del hombre primitivo, quien se come a un enemigo adquiere por transustanciación las mejores cualidades del ser comido. Estudios dignos de crédito han mostrado que el llamado Homo antecesor practicó el canibalismo hace unos ochocientos mil años, lo que constituye la referencia más antigua en Europa. Restos arqueológicos evidencian que también se registró esa práctica en Mesoamérica y Sudamérica, mientras se discute la extensión de la antropofagia ritual en algunas culturas africanas o polinésicas. Los guaraníes estuvieron entre las sociedades que más ejercían  el canibalismo por motivos religiosos, bajo la creencia de que adquirían ciertas capacidades y aptitudes de la víctima devorada. En América del Norte, entre 1150 y 1200, los anasazi comían carne humana, como se ha podido apreciar en yacimientos arqueológicos encontrados por los investigadores. Esto es una pena, pues los anasazi fueron una de las culturas más interesantes que han visto la luz en ese continente. Construyeron edificios de hasta ocho pisos, fueron grandes agricultores y desarrollaron una religión compleja y misteriosa cuyos dioses alados vinieron, según ellos, de las estrellas. Es curioso que en casi todas las mitologías desarrolladas por la humanidad los dioses civilizadores enseñaran a los hombres a no comer carne ni sangre de sus semejantes y a no hacer sacrificios humanos. Siempre con sus excepciones.

Parece probada la existencia del canibalismo ritual, como ofrenda a los dioses o modo de obtener la fuerza y el valor del guerrero enemigo. Los guaraníes no comían a cualquier semejante, solo a los mejores, pues era parte del camino de la perfección. Entre la aristocracia azteca se practicaba habitualmente la antropofagia en actos de magia ritual, en especial el que hoy conocemos como “Juego de Pelota”, un ejercicio destinado a mantener a los astros en sus órbitas y evitar así una catástrofe cósmica. También se destinaban al sacrificio y la devoración a los prisioneros hechos en La Guerra de las Flores, un evento al que los aztecas, armados hasta los dientes, iban cada año para cazar hombres cuya sangre, decían, mantenía vivo al sol. El canibalismo también era practicado entre los pueblos aliados del conquistador Hernán Cortés, y se infiere de ciertas crónicas de los primeros conquistadores españoles que en alguna ocasión ellos también comieron carne humana, obligados por las condiciones límite que les imponía la aventura de sobrevivir en un mundo desconocido y hostil. Se atribuye también el canibalismo a los nativos amazónicos, los pigmeos y otros naturales de la cuenca del río Congo, y las tribus korowai y fore de Nueva Guinea. En tiempos de guerras o catástrofes naturales causantes de grandes hambrunas, el ser humano ha practicado el canibalismo por hambre y la necesidad de sobrevivir. En nuestros días ha decrecido este comportamiento irracional, que la sociedad rechaza y la ley sanciona. Pero aún existieron, hasta el siglo XVIII, caníbales gourmet, como es el caso de toda una familia en Escocia que habitaba una cueva subterránea justo en una encrucijada rodeada de parajes solitarios. Esta adorable familia de tres generaciones acechaba a los viajeros, los atrapaba, los arrastraba a su cubil, los desmembraba y todavía vivos los devoraba. La policía escocesa, alarmada por tantas desapariciones, encontró la cueva, que era muy extensa, y halló que casi todo su suelo estaba cubierto de osamentas roídas. Los modestos caníbales alegaron que les gustaba esa dieta, pero no los movía ningún mal instinto contra sus víctimas. Era solo cuestión de paladeo.

¿Existe hoy el canibalismo? Si cuando tenía lugar el momento más trágico de la guerra entre Boznia y Herzegovina personajes multimillonarios pagaban para cazar con rifle desde bunkers a los cristianos y musulmanes que intentaban regresar a sus respectivas comunidades, ¿sería imposible que existan exóticos restaurantes bien ocultos donde se sirva esta carne a determinados consumidores de billeteras abultadísimas? ¿Cuántos seres humanos desaparecen cada día en el planeta? ¿Cuántos son encontrados…? Hannibal el Canibal no es un caso aislado ni todos los actuales comedores de carne son psicópatas asesinos. No matan a nadie, solo pagan por degustar  un jugoso bistec. En todo caso, se ha comprobado que algunas sectas satánicas practican el canibalismo ritual, y ha habido casos donde individuos sin filiación religiosa de ningún tipo han devorado partes de sus parejas, a quienes previamente han asesinado. Las perversiones humanas son un catálogo infinito.

fny

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