La exigencia del día de hoy: Celebremos a Fidel con obras
El Historiador de la Ciudad de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler, aseveró que “es bonito hacer actos, es bonito compartir ideas, pero lo más importante es hacer obras. Nuestra tarea es que la palabra se convierta en obras para todos los cubanos, en servicio, en política activa, que es con el oído en la calle, con la mano pronta a saludar o abrazar a los más pobres, a los cuales siempre los tendremos con nosotros”. “Celebremos a Fidel con obras, es la exigencia del día de hoy”, sentenció.
En la Plazuela del Convento de Belén, ante un numeroso público, integrado por pobladores del entorno colonial habanero y personas beneficiadas con la obra social de esta institución, así como colaboradores de la Oficina del Historiador de la Ciudad, el intelectual indicó que “lo real, lo verdadero para nosotros es ser discípulos de una obra que alcanzó una gran trascendencia desde el punto de vista humano e internacional, que no solamente abarcó el aspecto político de la historia contemporánea, sino también los más importantes valores humanos, como la solidaridad; el principio de que no hay nada más importante en un mundo -donde la injusticia prevalece- que el amor a los pobres y la voluntad de trabajar por todos los que sufren y padecen”.
Recordó momentos de la vida del líder de la Revolución Cubana: su origen, familia y estudios hasta su ingreso a la Universidad. Afirmó que “su impronta en la historia del mundo es imborrable, al igual que su valor político que nos permite hoy estar aquí reunidos, a pesar de haber sobrevivido a las más terribles acechanzas; fue como inmune a todas ellas (…) Era un hombre, no un Dios, pero un hombre inteligente y, más diría, de una inteligencia superior. Sabía predecir sobre el futuro a partir de su capacidad de estudiar, de leer en ese difícil juego de ajedrez del cual tenía que salir Cuba”.
Para cerrar el homenaje a Fidel, que tuvo como escenario uno de los espacios emblemáticos de La Habana, donde se concretan algunos de sus sueños y enseñanzas, se presentaron artistas cubanos, que interpretaron piezas de la cultura nacional, algunas de ellas alegóricas al dirigente cubano.
Rehabilitada recientemente, la Plazuela de Belén es hoy centro de la obra cultural y social que se desarrolla en La Habana Vieja. Allí se materializa un proyecto comunitario con la intervención del otrora Convento de Belén, que atiende cada día a más de 300 adultos mayores, y posee una Casa Infantil para niños de uno a cinco años de edad, un aula museo, una residencia protegida para ancianos, y servicios sociales, como óptica y fisioterapia, entre otros.
También tienen su sede en ese entorno la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, con la participación de niños y jóvenes en su instalación docente; la comunidad de Sant’ Egidio y el Museo Observatorio de Belén, el primer museo meteorológico de Cuba.
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