A la Habana tenemos que pensarla y salvarla
Durante una magistral intervención en la apertura del Capítulo Cuba por el aniversario XXV de los Encuentros Iberoamericanos de Mujeres Ingenieras, Arquitectas y Agrimensoras (EIMIAA), en el Hotel Nacional de Cuba, el Doctor Eusebio Leal Spengler disertó con motivo del medio milenio que cumplirá la capital cubana en noviembre venidero.
Rememoró el Historiador de la Ciudad de La Habana a “las mujeres que a lo largo de la historia brillaron en el talento y la rebeldía”. Su presencia y capacidad para lograr los más grandes empeños ya no tiene discusión posible en el mundo contemporáneo, aseveró.
Destacó la presencia de la mujer en la ingeniería, la arquitectura y la agrimensura, así como en la restauración de La Habana Vieja (…) Ellas me responden todos los días a los grandes dilemas que el trabajo supone, y realizan a veces lo que nosotros mismos nos podemos.
Se refirió, asimismo, a los resultados en la rehabilitación en escenarios del Centro Histórico de La Habana, y al Capitolio Nacional, con su cúpula concluida tras un serio trabajo de ingeniería para rectificar los daños que el rayo y el tiempo causaron en una obra de hormigón armado y de piedras talladas a 90 metros de altura, sin disponer para ello de una gran grúa. (…)
Cuando veía el primer relámpago del sol sobre la linterna encendida, pensaba en lo importante que es la esperanza, y lo que es nuestro trabajo, agregó el intelectual.
Mencionó, además, otro de los proyectos actuales de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Se trata de un moderno centro de diseño que se levanta en una antigua casa, donde se conjugará lo antiguo y lo moderno, que será nombrado Roberto Gottardi.
Leal invitó a los participantes en la cita a ver La Habana. “No la miren, dijo, con ojos judiciales los que vienen de otras partes del mundo. A mí me ha tocado siempre lo destruido, lo dañado, lo que nadie aprecia. La capacidad de poder ver es lo de ustedes. Ver la maravilla, en medio de lo roto, de lo venido a menos, y tener esperanza de que con un acto de magia se puede levantar y salvar aun lo que parece perdido. En arquitectura e ingeniería prácticamente nada lo es. (..) Los pueblos necesitan tener su patrimonio, y si alguien lo destruye, hay que levantarlo”.
“Cuando no somos capaces de soñar hemos muerto en vida. Por tanto la belleza es tan importante para la vida como la solución de los problemas. La ciudad dormitorio es triste, porque es una solución de emergencia. Por eso cuando tenemos la suerte de tener una ciudad como esta tenemos que pensarla y salvarla”. (…) La cúpula dorada del Capitolio, “es como el símbolo de una esperanza en mi ciudad, que renacerá y será bella, tiene que ser bella (…) porque solo el amor salva”, subrayó el Doctor Leal Spengler.
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