Ya ilumina linterna del Capitolio Nacional
En coincidencia con el aniversario 151 del inicio de las gestas independentistas cubanas, encendió nuevamente la linterna del Capitolio Nacional, uno de los símbolos de La Habana que puede ser admirado desde diversos puntos de la ciudad.
Los trabajos en la cúpula fueron los más complejos por la altura en que se realizaron. La linterna se demolió en su totalidad y reprodujo como era originalmente. La parte cubana asumió el trabajo de hormigón y los rusos el enchape de cobre y el dorado; estos últimos también laboraron con minuciosidad en la Estatua de La República.
El 80 por ciento del pavimento exterior, de granito o terrazo integral, estaba dañado y se deshizo todo. Se creó una réplica exacta al original y ejecutaron nuevos los sistemas de electricidad del alumbrado de las farolas de los jardines.
La linterna remata la cúpula del inmueble, que ha recibido por vez primera una restauración capital, y está situada a 92 metros del nivel de la acera; en el momento de inaugurarse el edificio, en 1929, solo la superaban, en su estilo, la de San Pedro, en Roma, y la de San Pablo, en Londres.
En el sitio que hoy ocupa el actual Capitolio Nacional se erigieron durante la etapa de la colonia en Cuba un Jardín Botánico y la Estación Ferroviaria de Villanueva. De manera oficial, las obras del inmueble comenzaron el primero de abril de 1926 y finalizaron el 20 de mayo de 1929: tres años y 50 días, bajo el mando del entonces presidente Gerardo Machado.
En la construcción del edificio intervinieron 8 mil hombres, en jornadas de 24 horas, y se importaron materiales, recursos y mano de obra, pero siempre los arquitecto fueron cubanos. La minuciosidad y la simetría son elementos que definen la concepción ornamental y estructural del recinto.
También destacan sus esculturas. En el exterior: La Virtud Tutelar del Pueblo, representada en lo femenino, y La Actividad Laboral del Hombre, imagen masculina. Sin embargo, la figura que acapara la atención de todos es la Estatua de la República, obra concebida en bronce por el italiano Angelo Zanelli, la cual se trajo por partes a Cuba con excepción del escudo y la lanza, que se trabajaron en La Habana. Con casi 15 metros de alto y un peso aproximado de 30 toneladas, es la tercera bajo techo más alta del mundo.
El Capitolio de Cuba fue declarado Monumento Nacional en noviembre del 2010.
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