Ultiman detalles de restauración del Castillo de Atarés

Ultiman detalles de restauración del Castillo de Atarés

En ocasión del medio milenio del nacimiento de la villa de San Cristóbal de La Habana, se ha rehabilitado Santo Domingo de Atarés, antigua fortaleza militar situada a 29 metros sobre el nivel del mar, que encierra un altísimo valor patrimonial, histórico y arquitectónico.

El inmueble se encontraba en un grado de depauperación bastante avanzado, muy agredido por la cantidad de añadidos y de elementos ajenos a la fortaleza. Por los diversos usos que esta tuvo a lo largo de la historia, se fue modificando su morfología inicial y transformaron sus espacios.

Previo a la inversión, se realizó allí un estudio histórico y arqueológico del castillo y se fueron acopiando fotografías que aportaran elementos visuales de cómo era la edificación; y en la propia ejecución de la obra aparecieron vestigios y huellas de elementos históricos, sobre todo, arquitectónicos que muchas veces no se encontraron en la bibliografía histórica ni en los hallazgos arqueológicos.

Las bóvedas, rescatadas y restauradas, estaban cubiertas por morteros de cemento y arena, a veces hasta de cuatro centímetros de espesor, y uno de los grandes retos fue eliminar todo aquello. Asimismo, se rehabilitó el puente levadizo de madera, que da acceso a la fortaleza, y este recuperó su faz inicial.

Ahora que se ha restaurado y devuelto su esplendor, el Castillo de Atarés se integrará a los museos Arqueológicos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH).

Será un museo de sitio y la museografía ocupará un rol fundamental. Desde allí el visitante podrá apreciar una preciosa vista de la ciudad.

La institución abrirá con la exposición permanente El genio de Leonardo da Vinci, exhibida con anterioridad en el Salón Blanco de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís.

Dentro del proceso de refortificación de La Habana, se concibió el segundo Sistema defensivo de la ciudad (1763-1895), que determinó ejecutar el rey Carlos III cuando España recuperó esta plaza, en 1763, tras la ocupación por los ingleses.

El inmueble tuvo diferentes usos: cuartel, durante la intervención de Estados Unidos en la Isla; reclusorio correccional, y en 1917 se convirtió en Cuartel de caballería del ejército. Gobiernos de la etapa colonial y neocolonial en Cuba, convirtieron al castillo en un centro de torturas.

En 1936 se creó allí una Escuela para oficiales, y en la década de los años 40 se acondicionó como biblioteca y museos militares. Al triunfar la Revolución, acogió a las Milicias Obreras Gráficas; después se asentó el Batallón de Seguridad y Servicio de la Marina de Guerra Revolucionaria y, por último, el Batallón de ceremonias del Ministerio del Interior.

En 2013 el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias entregó a la OHCH Santo Domingo de Atarés, una de las fortificaciones militares que, junto al Centro Histórico de La Habana, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1982.

mm/

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