Breve historia del hotel Macotte, también llamado Luz
En el lugar que ocupa hoy el parque Aracelio Iglesias Díaz, se encontraba establecido el ya desaparecido Hotel Mascotte también conocido como Luz.
Su privilegiada ubicación frente a la mismísima Bahía de la Habana le proporcionaba a sus huéspedes un atractivo adicional, el poder disfrutar del movimiento y vida interna de tan emblemático sitio.
Desde sus balcones se disfrutada la entrada y salida de los diferentes tipos de buques que nos hacían llegar las importaciones para el desarrollo de la nación y también era el principal puerto de exportación de nuestras producciones hacia diferentes partes del mundo, pero no solo ello, el transito marítimo hacia el ultramarino pueblo de Regla, pescadores buscando el sustento diario en sus aguas y pequeñas embarcaciones que promocionaban paseos por la rada habanera eran una constante, independientemente de las aves marinas que tan a gusto se sentían en sus aguas por aquel entonces.
La Alameda de Paula, casi aledaño a él, era igualmente un aditivo adicional a su ya excelente ubicación pues constituía un paseo marítimo, con dos hileras de álamos y bancos, además de una fuente, escaleras de acceso e iluminación nocturna
Inicialmente el hotel ocupó una vieja casona señorial de principios de los años 1800 que había pertenecido a la familia Luz y donde naciera el ilustre maestro de generaciones José de la Luz y Caballero, pero por los años 50 del siglo XIX la mansión fue adquirida por nuevos dueños que decidieron convertirla en hotel.
Surge así el Mascotte, que prestó servicios desde entonces como uno de los más exclusivos y mejor situados de la capital cubana por su ubicación y vistas exteriores y así llega al siglo XX cuando es rebautizado con el nombre de LUZ haciendo honor a los propietarios originales del inmueble
Tenía capacidad para 250 huéspedes y en sus años de mayor esplendor llegó a cobrar hasta cuatro pesos en oro español por día.
Su cierre, y desaparición definitiva ocurre muy poco después del 59 debido entre otros factores a su ya notoria antigüedad y falta de mantenimiento lo que ocasiono su inevitable derrumbe.
Retirados sus escombros la parcela quedó como yerma por años, hasta que se aprobó la construcción del parque que honra la memoria del líder portuario Aracelio Iglesias Díaz, al que dedicaremos un próximo trabajo.
imop/
