La calle Amargura en La Habana(Segunda Parte)
Para dar continuidad a las curiosidades de la calle que nos ocupa, le contamos que, aunque no era nada oficial, las intersecciones de Amargura con otras no menos renombradas calles de la Habana, cobraron determinada popularidad, y dentro de ellas las más significativas fueron las siguientes:
Con la de Oficios se conoció como de Menéndez, por ser un caballero de este apellido quien edificara la casa en la que luego residirían los Condes de Mopox y Jaruco y el Marqués de San Felipe. El Café Oriente es un elegante restaurante que se ubica en la propia esquina con entrada por Oficios y que fue visitado por la Reina Sofía cuando estuvo en la Habana en el año 1999.
Con la calle Cuba se conoció como de las Saavedras, por unas damas que tenían un famoso negocio familiar de elaboración y venta de chocolate.
La esquina de San Ignacio y Amargura sería conocida como del Volcán, por otro negocio, regentado por el caballero Cristóbal Pérez Volcán. Aquí se puede observar la fachada barroca del Hotel Raquel y como muestra de las diferentes épocas en las que se edificaron los inmuebles que la rodean, se aprecia la diversidad de los estilos arquitectónicos colonial y neoclásico.
La de la Maroma fue otra muy popular, por un pequeño teatro de ese mismo nombre que existió en Habana y Amargura.
La de Compostela se conocería como del Mallorquín, por Juan Pascual, un sujeto proveniente de Mallorca que ubicó en esa intersección una botica denominada de esa manera.
El 29 de Diciembre de 1921 el Ayuntamiento de La Habana decidió cambiarle el nombre a la calle Amargura por el de Marta Abreu, sin embargo, como sucedió con otras calles, el hecho tuvo poco significado práctico y el pueblo siguió conociendo a la calle como Amargura, hasta que en 1936, a iniciativa del Historiador de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, recuperó su nombre original, muy estrechamente ligado a la historia de la ciudad y a la religiosidad popular, en especial al catolicismo.
En algunas fuentes consultadas se afirma que, ante la posibilidad de que Gabriel de la Concepción Valdés, apodado “Plácido”, uno de los mayores poetas cubanos del siglo XIX, hubiese nacido en sus predios, se le comenzó también a conocer de ese modo. 
En esta calle vivieron ilustres personalidades de nuestra historia como Francisco de Arango y Parreño, Domingo del Monte, Cirilo Villaverde, Carlos J. Finlay y Rubén Martínez Villena, entre otros.
Como otro dato curioso les puedo compartir que desde Amargura No.21 entre San Ignacio y Cuba, se realizó la primera llamada telefónica en lengua española de la historia, la cual sucedió en la residencia del teniente coronel Juan Musset, vicepresidente del Cuerpo de Bomberos de La Habana, quien desde el cuartel, en San Ignacio entre Luz y Acosta, escuchara a su hija tocar el piano en su casa.
Durante la República se construyeron en Amargura algunos edificios notables como el Banco H. Upmann, la Sociedad Mercantil Loriente y Hermanos (donde hoy funciona el Hotel Raquel) y el notable Edificio Barraqué; además de numerosos comercios y talleres artesanales. Una gran parte de estos negocios se convertirían en residencias familiares al ser nacionalizados después de 1959.
Hay quienes consideran a esta calle como un bulevar, por encontrarse colmada de comercios que van desde mercados, restaurantes y bares de exuberante ambiente musical, hasta ferias de artesanos, tiendas de suvenires, librerías, centros culturales y museos.
Gracias a su rica historia ha sido concebida dentro del proceso de restauración de la Oficina del Historiador de la Ciudad, ya que desde el 1669, fecha en que fue trazada, ha sido una importante vía de mercadeo.
Caminar por Amargura es reencontrarse con una buena parte de la historia de nuestra ciudad, es poder conocer tanto tradiciones católicas como clásicas edificaciones, que por sus funciones fueron vitales para el desarrollo económico y social de nuestra urbe.
Allí podremos además confraternizar con personas de otros países que a diario la recorren en uno u otro sentido, así como deleitarnos con la gastronomía que encontramos casi en cada esquina, donde destacan centros emblemáticos como la Casa del Chocolate.
En fin es, sencillamente, la posibilidad de disfrutar íntegramente de una muy atractiva parte de nuestra ciudad.
imop/
