Diego Grillo, un pirata habanero (Parte I)
La historia de la piratería en el Caribe la conforma un sinfín de nombres que dejaron su impronta no sólo en sus a veces apacibles y en otras inquietas aguas, sino también en muchas ciudades portuarias de toda el área.
Tristemente célebres personajes, procedentes de diferentes países, como fueron el francés Jacques de Sores, el inglés Sir Francis Drake y el holandés Cornelius Jol, por solo citar algunos de los más representativos, protagonizaron cruentas historias de fechorías marinas. Pero Cuba también aportó lo suyo, y fue justamente en la persona de Diego Grillo, activo partícipe de esta ilícita, sangrienta y cruel actividad.
Pero quien fue este hombre que pasó a la historia como el pirata más famoso de nuestro país.
No existe coincidencia entre los historiadores en cuanto a su fecha de nacimiento, situado entre 1555 y 1558 en la Habana, como hijo de un conquistador y enamoradizo español que se dirigía a lo que hoy es Venezuela, y a su paso por nuestra ciudad conoció a una bella esclava negra de origen africano, a quien dejó esperando una criatura nada deseada.
Aunque Diego nació siendo esclavo llegó a ser bautizado. Creció en un ambiente muy adverso y con solo 13 años logró escapar de lo que probablemente hubiera sido su único destino.
Con su enérgico y osado carácter va perfilando su futuro. Se alistó como parte de una tripulación de bucaneros españoles que comerciaban ilícitamente no solo en el litoral antillano, sino también por todo el caribe, con los que adquirió grandes destrezas como marino.
Pero en 1572 su vida cambia completamente, Francis Drake captura la fragata en la que se encontraba navegando y cuando es apresado por el pirata, quien no se sabe los motivos reales por los que le perdona la vida, éste decide de improviso tomarlo bajo su protección.
El experimentado hombre de mar lentamente va advirtiendo las habilidades del joven, quien demuestra gran carisma, audacia, valentía y un marcado espíritu aventurero.
Lo lleva a Inglaterra y lo hace participar en diferentes combates navales que se libran en el mar de Irlanda.
Bajo la protección de Drake se convertirá en un experto y combativo marino, aprende el idioma inglés y continúa su formación piratesca, por así decirlo, en el barco de este sangriento personaje.
En 1577 lo acompaña en su vuelta al mundo, lo que le permite compartir los honores de las cortes con el resto de la oficialidad de la expedición.
De 1580 a 1585 vive con él en Inglaterra, incorporándose como segundo al mando de una expedición que se organizaba con destino al Caribe.
Diez años después, en 1595, regresa nuevamente a la tierra de Drake, quien había sido nombrado “Almirante de Inglaterra”. Es entonces que Diego se dispone a cumplir con uno de sus objetivos, tener su propio barco, para lo que logra conformar una tripulación mixta integrada por franceses, ingleses y holandeses. Así empieza a escribir su propia historia y a forjar su leyenda.
Ataca la flota en que viajaba Suárez Poago y su familia, apoderándose de cuantiosas riquezas, se convierte así en el azote de las naves de la metrópoli, hecho conocido por la constancia histórica de la campaña que para capturarlo tuvo que realizar el Gobernador de Cuba, Don Juan de Maldonado Barnuevo.
Luego de varias aventuras de las que adquirió grandes riquezas y con las cuales va consolidando la fama de su nombre, decide tomarse un breve descanso, después de larguísimas, agotadoras y crueles jornadas.
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