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La niñéz y la adolescencia en Cuba

Niños cubanos

Mientras en el planeta mueren cada año millones de menores por enfermedades curables, hambre, insalubridad y maltratos de todo tipo, los niños cubanos, considerados el bien más preciado de la nación, tienen garantizados alimentos, ropa, escuela, salud, vacunas y otros beneficios gratuitos.

POLÍTICA DE DESARROLLO

En Cuba existe una situación favorable para el desarrollo de la infancia y la adolescencia como resultado de la política llevada a cabo por la Revolución, centrada en la justicia social y la equidad. El bienestar de los niños y niñas es un propósito inherente al proyecto social cubano. El respeto y la atención a sus derechos constituye una estrategia que, de manera consciente y planificada, permite la proyección de acciones en favor de la infancia.

Los indicadores que describen la situación de la infancia cubana hacen a la nación comparable con países más industrializados y ricos del mundo. El compromiso político del Gobierno y la movilización social de todo el pueblo en beneficio de las niñas, niños y adolescentes, unido a la responsabilidad compartida y la participación de todos/as de manera multisectorial y descentralizada, se destacan como las premisas fundamentales que han permitido y permitirán responder a las metas propuestas y dar atención al buen desenvolvimiento de los derechos de niñas y niños.

El Estado protege los derechos de la infancia mediante la Constitución de la República a través de los diferentes Códigos, Leyes y Decretos Leyes que de ella emanan. Entre éstos se encuentran, el Código de la Niñez y la Juventud, el Código de Familia, el Código Civil, y el Código Penal. Cuba tiene un gran número de medidas legislativas, judiciales, administrativas y de otra índole relacionadas con los derechos del niño/a mediante las cuales se regulan los distintos aspectos relacionados con la maternidad, la paternidad y la filiación en general.

Adscrita a la Asamblea Nacional del Poder Popular funciona con carácter permanente la “Comisión de Atención a la Niñez, la Juventud, y la Igualdad de Derechos de la Mujer”, la que en materia de protección desarrolla sus funciones auxiliando al Parlamento y al Consejo de Estado para una mejor atención de la infancia, la adolescencia y la mujer.

A partir de los cambios socioeconómicos ocurridos en el país en la década del 90 y basado en los aportes que brindan los estudios e investigaciones jurídicas y sociales, se continúa modificando y adecuando el cuerpo de leyes que favorece a la población infantil.

Los derechos de las niñas y los niños cubanos son protegidos mediante el diseño, ejecución y evaluación de políticas sociales, programas y proyectos en las áreas de la salud, la educación, la seguridad social y otras. Entre los que más se destacan figuran:

Programa Nacional de Atención Materno-Infantil que incluye diversos objetivos y que para su desarrollo han adquirido la estructura de programas; entre ellos, el Programa de Promoción de la Lactancia Materna, el Programa para la Reducción del Bajo Peso al nacer, el Programa para el Desarrollo de la Perinatología, el Programa Lucha contra las Enfermedades Diarreicas Agudas, y las Infecciones Respiratorias Agudas, el Programa Nacional de Inmunizaciones, el Programa de Prevención y Diagnóstico Precoz de Enfermedades Genéticas, el Programa Nacional de Acción sobre los Accidentes en menores de 20 años, el Programa de Maternidad y Paternidad Conscientes, el Programa de Prevención y Control de los Síndromes Neurológicos Infecciosos y el Plan del Control del Seguimiento del Crecimiento del Menor de 5 años.

Programa Nacional de Agua Potable y Saneamiento.

Programa de Educación Comunitaria Para la Vida.

Programa Educa a tu hijo.

Programa Educación Formal para una Conducta Sexual Responsable y los Proyectos Crecer en la adolescencia y Mi proyecto de vida.

Plan del Médico de la Familia, dentro de la Atención Primaria de Salud.

Programa de atención integral a la familia.

Proyecto de Programa de Atención Integral al Adolescente.

DERECHOS DE LA INFANCIA A NIVEL INTERNACIONAL

Los esfuerzos del pueblo cubano por hacer cumplir los derechos de la infancia no son sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional. En este sentido, Cuba alza su voz en favor de la infancia cuando defiende los derechos de los niños y niñas cubanos y de otros países -en especial los del Tercer Mundo- en múltiples tribunas internacionales y cuando además denuncia el brutal bloqueo económico de los Estados Unidos de Norteamérica contra Cuba por más de cuatro décadas. Así por ejemplo:

- Suscribió la Convención Internacional de los Derechos del Niño en 1989 y ratificó la misma el 21 de agosto de 1991;

- Respondió a los acuerdos de la Cumbre Mundial a Favor de la Infancia con un Programa Nacional de Acción que apoya los programas que se desarrollan en la nación y cuya evaluación y seguimiento sistemático muestra el cumplimiento del país con los compromisos, metas y objetivos propuestos en beneficio de la infancia; y,

- Proclama la defensa de los derechos de la infancia cubana y del mundo mediante su participación en citas internacionales relacionadas con el tema. (Espín; 1998).

INDICADORES BÁSICOS.
1. Salud.

El sistema de salud cubano y los programas de atención a la infancia y la adolescencia garantizan el derecho a la salud. Los resultados obtenidos en los principales indicadores de salud materno infantil expresan la voluntad política y el esfuerzo para mantener y mejorar los niveles alcanzados y reflejan también el interés social por el cumplimiento de los derechos a la salud de los niños, niñas y adolescentes.

La protección a la infancia se aprecia desde el desarrollo de la planificación familiar. El Estado Cubano estimula que cada niño/a que nazca sea deseado/a y garantiza su derecho a la vida al ofrecer a las madres, sin distinción alguna, los conocimientos y cuidados especiales sobre la crianza de sus hijos/as.

En aquellos casos de niños/as que presentan limitaciones físicas o patologías, además de recibir atención médica especial, sus madres, padres y familiares allegados reciben un servicio especial e integral de atención y orientación psicológicas. Esto se realiza con vistas a atenuar el dolor de esa familia y a incidir tempranamente en una mejor acogida del bebé, que responda a las necesidades también especiales de sus cuidados y protección como niños/as con desventajas físicas.

La Tasa de Mortalidad Infantil en Cuba es la más baja de América Latina (5,3 por mil nacidos vivos en el 2006) y la segunda tasa más baja de todos los países del continente americano, sólo superada por la de Canadá.

Muestra palpable de la equidad del sistema sanitario cubano, caracterizado por su universalidad, gratuidad y plena accesibilidad en cualquier rincón del archipiélago, es que nueve territorios mostraron tasas por debajo de la media nacional. Las provincias orientales de Holguín, Camagüey, Granma, Las Tunas y Guantánamo, además de Matanzas, Villa Clara, Ciudad de La Habana y Pinar del Río, en el centro y occidente, estuvieron por debajo del 5, 3 fallecidos por cada mil nacidos vivos.

Estos inobjetables logros de la salud materno-infantil dan fe de la preocupación de la Revolución en la protección social y laboral de cada gestante, que dispone de sólidos y bien instrumentados programas de atención desde antes del embarazo. Asimismo en estos resultados han desempeñado un papel primordial la existencia de hogares maternos y hospitales bien equipados y atendidos por personal altamente especializado, y los esmerados y calificados cuidados perinatales, no obstante la continua guerra económica a que se ve sometida Cuba desde hace más de cuatro décadas por Estados Unidos.
2. Alimentación y nutrición.

De manera general, el Estado Cubano garantiza una canasta básica alimenticia que permite la nutrición de la población –al menos en los niveles básicos- mediante la red de distribución de productos alimenticios normados. De igual forma, se han realizado –y realizan- reajustes económicos en otros mercados y servicios locales, para mejorar la alimentación del pueblo cubano y atenuar los déficit de la alimentación.

De manera especial, se mantiene una constante vigilancia sobre la alimentación de los niños, las niñas y los/las adolescentes.

La alimentación y nutrición de los niños y las niñas comienza a ser atendida mediante la promoción de una mejor y natural forma de alimentación de la especie humana. Los incalculables beneficios de la lactancia materna justifican todos los esfuerzos realizados en Cuba en favor de la salud y el desarrollo de su infancia, lo cual le ha permitido elevar los porcentajes de recién nacidos/as que mantienen hasta el 4to mes de vida la lactancia exclusiva y que incluso continúan consumiendo leche materna, complementada con otros alimentos, hasta los 6 meses de edad.

A pesar de las difíciles condiciones económicas por las que atraviesa el país, se continúa velando por la alimentación y nutrición de los niños y las niñas cubanos mediante la entrega de leche a todos los niños de 0 a 7 años de edad de todo el territorio nacional (tanto urbano como rural)

Hasta la edad de los 13 años se prioriza la entrega subsidiada de otros alimentos complementarios como es el caso del yogurt de soya. En situaciones de desastres naturales se protege a la niñez mediante la entrega gratuita de productos alimenticios de primera necesidad.

Los niños y las niñas incorporados a los Círculos Infantiles y los seminternados en escuelas primarias, reciben además el beneficio del continuo esfuerzo por mejorar su alimentación en cuanto a componentes dietéticos .
3. Educación.

Desde 1959 la educación constituyó uno de los propósitos del Gobierno y del pueblo revolucionario. Los niños son el centro y la razón de toda la labor educativa, la educación que se le brinda a la infancia y la adolescencia cubanas está dirigida a preservar y mejorar sus derechos de supervivencia, desarrollo, protección y participación.
a. Educación preescolar.

El alcance de este subsistema de educación no se limita a las niñas y niños matriculados en los Círculos y Grados Preescolares. Desde 1992 se generalizó el Programa Social de atención a los niños/as de 0/6 años por vías no formales a través del Programa "Educa a Tu Hijo", lo que posibilitó elevar considerablemente la cobertura de atención.

La ejecución de este Programa incorpora acciones de capacitación para elevar la calidad de la preparación de los/las ejecutores/as y promotores/as, y la elaboración y actualización de materiales didácticos y de orientación, los cuales son difundidos mediante la prensa escrita y los programas radiales y televisivos .
b. Educación primaria

Cuba no posee diferencias en nivel de alfabetización, la situación al interior del país es homogénea, el 100% de los niños/as completan la educación primaria. Existe una cobertura escolar estable y garantizada, los educadores tienen acceso a la superación profesional, se realiza un contacto periódico con las familias, se prioriza la enseñanza que tiene en el Sistema Nacional de Educación la enseñanza de la Matemática, el Español y la Historia por su influencia en el desarrollo del pensamiento lógico, la comunicación oral y escrita así como su contribución al patriotismo y la identidad nacional
c. Educación media

La educación media incluye la educación Secundaria Básica, la Preuniversitaria, y la Técnica Profesional. El 100% de los/las niños/as de 6 a 11 años tienen garantizada la continuidad de estudios en la educación media.

En la enseñanza media se profundiza más en la formación integral de los/las alumnos/as y su orientación vocacional, lo que les permite continuar los estudios según sus inclinaciones en el campo de la ciencia, la cultura, el deporte u otros.

Los grados de preuniversitarios (10, 11 y 12 grado) amplían y profundizan los conocimientos indispensables para la incorporación a estudios superiores, centros de enseñanza técnica y profesional o a la actividad laboral.

Se intensifican el enfoque politécnico de la enseñanza, la educación estética y la educación laboral, además se incluyen actividades dirigidas a la formación vocacional y a la orientación profesional.
d. Educación especial

Desde el triunfo de la Revolución se comienza a atender en casas a los niños/as que presentaban alguna discapacidad, pero como subsistema de educación realmente surgió en 1962, y ha estado siempre en constante transformación y actualización.

La educación especial ha salido del marco de la escuela, porque se considera un sistema de apoyo, de ayuda y de recursos que se ponen a disposición de los niños y niñas con necesidades educativas especiales, las cuales deben ser satisfechas por sus familiares, la comunidad, los/las maestros/as y profesores/as para una mejor atención de sus limitaciones.

Todos estos centros funcionan como escuela de tránsito (menos la de retraso mental) pues su objetivo es preparar las/os niñas/os para que aprendan a vivir con sus discapacidades y puedan continuar después con sus coetáneos/coetáneas y tener éxito en la continuación de su vida escolar. En este sentido no son segregados/as y durante el tiempo necesario reciben la educación especial como soporte o ayuda para corregir o compensar sus discapacidades físicas o mentales y desarrollar al máximo sus potencialidades.

Existen otros niños y niñas con dificultades en el aprendizaje que en la década anterior hubieran estado vinculados/as a escuelas especiales, pero que actualmente se mantienen en escuelas generales y desde allí se les presta la atención necesaria, para lo cual se capacita a los maestros primarios, de manera que puedan enfrentar con éxito esta problemática. Dentro del sistema, los Centro de Diagnóstico y Orientación brindan atención, mediante el seguimiento a estos niños y realizan la valoración de la evolución de los mismos, además de contribuir a la preparación de los docentes.
4. Grupos infantiles en situaciones de riesgo.

Si bien todos los niños y niñas cubanos son beneficiarios por igual de las acciones y estrategias que realiza el Gobierno cubano en favor del desarrollo de la infancia, existen algunos niños/as que por circunstancias personales, familiares o sociales, requieren de mayor atención y protección social. Entre ellos se encuentran: los niños/as sin amparo familiar, los niños/as desvinculados/as del estudio, los niños/as de madres solas y no vinculadas al empleo, los niños/as de 16 años con trastornos en la conducta o partícipes en hechos tipificados como delitos para los adultos y otros, que tienen como factor común ser niños/as en situación de desventaja social.

Estos niños y niñas reciben la atención y el tratamiento de diversos organismos, instituciones y grupos específicos de trabajadores y trabajadoras, profesionales y especialistas de diferentes disciplinas, que con especial celo se ocupan de su problemática.

La asistencia y seguridad social cubana brinda protección estatal a estos niños/as en situaciones de riesgo y proclives a presentar trastornos de conducta mediante ayudas económicas, en especie y servicios.
5. Participación social.

La Organización de Pioneros “José Martí” (OPJM) constituye la organización de mayor número de niños, niñas y adolescentes afiliados/as, a la cual ingresan a partir del primer grado (6 años de edad) y permanecen como miembros hasta el noveno grado (14-15 años de edad). Los pioneros/as se organizan a partir de los Destacamentos que constituyen el primer eslabón de la organización, seguido por el de los Colectivos pioneriles, y los subsiguientes Secretariados municipales, provinciales y el nacional.

La solución a los problemas de los/las pioneros/as tienden a centrarse en la responsabilidad individual y grupal de sus propios protagonistas, buscando las mejores estrategias para responder a sus inquietudes.

De manera similar funciona la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) que agrupa a adolescentes de 15 a 17 años y que además participa en la dirección colectiva del centro escolar, interviene en la toma de decisiones de la vida escolar y educativa de sus estudiantes y busca soluciones con autonomía responsable y coparticipativa a las diferentes problemáticas que describen las relaciones intra y extraescolares y con la comunidad en que se encuentra ubicada la escuela.

La infancia cubana se encuentra beneficiada por un conjunto de espacios que responden a sus necesidades culturales, deportivas, científicas y recreativas y que ciertamente promueven su participación social. Existen instalaciones pioneriles en las diversas provincias y municipios del país , entre ellos : Palacios de Pioneros, algunos con carácter nacional como el “Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara”; campamentos pioneriles, centros de exploradores; parques infantiles, campiñas pioneriles; complejos pioneriles, ludotecas, etc.

El desarrollo cultural y participativo no es privativo de ningún grupo social.

La mayoría de las niñas, niños y adolescentes tienen una elevada participación en la toma de decisiones familiares, fundamentalmente las que tienen que ver con el tiempo libre y la recreación en períodos de vacaciones. A los niños y niñas se les oye más, se les consulta más sobre aspectos que tienen que ver con sus vidas.

Estos valores en Cuba, si bien coinciden con los que muestran los países desarrollados, no se corresponden con el desarrollo económico del país (muy por debajo del de las naciones industrializadas). Ellos son el fruto de la voluntad del gobierno cubano el cual ha permitido desarrollar la educación y la salud del pueblo cubano, que participa de los planes de Atención Primaria de Salud y la excelente asistencia materno infantil
Fuente: CUBAMINREX         

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