John O´Brien o el Capitán Dinamita

Obrien

La Habana desde su fundación ha dado hijos ilustres a nuestra nación en prácticamente todos los aspectos de la vida pero de igual forma descendientes de otras tierras mucho han tenido que ver con nuestra historia y es el caso de John O´Brien o el Capitán Dinamita como es más famoso entre los que conocen de su quehacer en nuestras Guerras de Independencia por haber conducido a Cuba varias expediciones entre los años 1895 y 1898.

Nacido en New York en 1837 y de padres irlandeses, desde su adolescencia estuvo muy vinculado a la marina trabajando en diversas embarcaciones estudiando a la par la especialidad de náutica hasta culminar sus estudios como navegante. Sin embargo, sus carácter explosivo lo marcó para toda la vida, pues era de mal genio, y las peleas o riñas llegaron a ser cotidianas en su formación, pero fueron por lo general en contra lo que a su parecer podía ser una injusticia, lo cual le dio una nombrada reputación.

Puede decirse que durante la Guerra de Secesión comienza a labrar su camino a la fama. Forma parte de la oficialidad del crucero Illinois participando en varias acciones navales por su desacuerdo con sus superiores causa baja del mismo y poco tiempo después asume el mando como capitán del bergantín Deer y en el burla el bloqueo naval establecido a los puertos del sur de los estados Unidos llevando un cargamento de armas desde New York hasta Texas.

Finalizada la guerra se convierte en práctico de su ciudad de origen destacándose por su habilidad en las maniobras portuarias y por su conocimiento de la zona de operaciones, pero el mar abierto y la aventura lo reclamaban y es así que es contratado en buques que cubrían la ruta New York – Halifax donde su prestigio va en aumento.

Asume en 1885 como capitán del City of México donde más que todo, bajo la fachada de viajes comerciales realiza expediciones armadas a varios países de Centro y sur América. Es en esas travesías donde conoce a Antonio Maceo.

Quiso la vida que dicho buque fuera fletado para transportar frutas por lo que empieza a frecuentar puertos cubanos con un doble propósito pues los españoles descubrieron que aunque en pequeñas cantidades introducía armas para el ejército libertador, por lo que tuvo que cancelar sus ya habituales viajes a nuestra patria.

Tiempo después y estando en New York le llega una propuesta que nadie estaba en disposición de realizar, el traslado de sesenta toneladas de dinamita que un comerciante cubano había comprado en los Estados Unidos, con destino a Panamá y O´Brien al que esta actividad no le era ajena, al mando del bergantín Rambler ejecuta exitosamente el arriesgado trayecto. Tal repercusión alcanzó la acción que se decidió que el sobrenombre adecuado para Johnny O´Brien era el de “Capitán Dinamita” según algunas versiones históricas.

La necesidad de constantes viajes a Cuba con envíos de armas y municiones, dio origen al Departamento de Expediciones, en enero de 1896, bajo el mando del coronel del Ejército Libertador Emilio Núñez que dentro de sus funciones organizó el Servicio de Practicaje a fin de propiciar el arribo a las costas cubanas de buques con armamento, avituallamiento y hombres. A partir de ese momento O´Brien comienza una larga hoja de servicios en favor de la independencia de Cuba considerando su vasta experiencia en las rutas desde los Estados Unidos hacia diferentes destinos en el Mar Caribe, potenciando el alias por el que se le conocía.

Su bien ganada fama propició que se le quisiera enjuiciar por violación de la ley de neutralidad de los EE.UU en el conflicto pero fue absuelto en las distintas ocasiones y aún con amenazas de muerte de las autoridades españolas, continuó sus actividades conspirativas.

Pero, amigo lector, se preguntará usted que lo vincula a nuestra ciudad, pues bien. Al finalizar la guerra y en correspondencia con su excelente hoja de servicios a la patria por la que arriesgó su vida en infinitas ocasiones le fue asignado el primer guardacostas que enarboló nuestra bandera, llamado Alfredo, el cual fue construido sobre las bases de los criterios de O´Brien para su utilización y posteriormente fue designado practico del puerto de La Habana, tarea esta que no le era nada ajena y en la cual poseía una amplia experiencia

Fallece en 1917 y a su memoria existe una tarja de bronce en el edificio que en su época fuera la sede de los prácticos de la Habana

Hombres como él merecen no solo nuestro recuerdo sino también un breve homenajes porque forman parte de la historia de los 500 años de nuestra ciudad.

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imop/

 

 

 

 

 

 

 

 

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