Hostilidad irresponsable e inaceptable de EE.UU. contra Cuba
La Ley Helms-Burton entró en vigor en 1996. Se concibió para codificar y endurecer la política de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta oficialmente en 1962.
Tiene el objetivo de subvertir y derrocar al gobierno de Cuba e imponer un régimen del agrado del gobierno de Estados Unidos.
Se caracteriza por su extremo alcance extraterritorial, por ser violatoria de las normas y principios del Derecho Internacional, contravenir las reglas del comercio y las relaciones económicas internacionales y por ser lesiva a la soberanía de otros Estados.
El título III establece la autorización a nacionales estadounidenses a presentar ante tribunales de Estados Unidos demandas contra todo extranjero que «trafique» con propiedades estadounidenses que fueron nacionalizadas en Cuba en la década de 1960, en un proceso legítimo, como reconoció la Corte Suprema de Estados Unidos, llevado a cabo por el gobierno cubano con pleno apego a la ley nacional y al Derecho Internacional.
El Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró Con Lugar la Demanda contra el Gobierno de Estados Unidos por Daños Humanos y lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de 181 100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de 121 000 millones de dólares.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha reiterado la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas.
Si el título III se aplicara como establece esta ley y amenaza el anuncio del Departamento de Estado, cualquier cubano y cada comunidad del país verían cómo se presentan ante tribunales de Estados Unidos demandas por:
- la propiedad de la vivienda que ocupan
- el centro de trabajo donde laboran
- la escuela a la que asisten sus hijos
- el policlínico donde reciben atención médica
- los terrenos sobre los que se edifican sus barrios
- podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país
- la infraestructura
- las tierras cultivables
- las industrias
- los recursos mineros
- el potencial energético
- las bases sobre las que se desarrollan la ciencia y la tecnología y se prestan los servicios a la población
Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico.
Fuente: Granma
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