El bar “Sloppy Joe’s” de La Habana

Dentro de las obras acometidas por la Oficina del Historiador de la Habana en su inmensa labor patrimonial y de rescate de lugares emblemáticos de nuestra ciudad, no cabe dudas que el bar “Sloppy Joe’s” es una de las más atractivas.

Emplazado en Zulueta entre las calles Ánimas y, Virtudes, este afamado y distinguido bar de los primeros años del siglo XX se ubica muy cerca de importantes hoteles de la época como el Plaza y el Sevilla. Llegó a ser punto de referencia y encuentro de importantes figuras de diferentes esferas de la sociedad, no solo local sino también foránea.

Su creador fue el peninsular José Abeal, quien llegó a Cuba en un segundo viaje en 1918, con un intervalo de once años en los Estados Unidos.

Pasado algún tiempo adquirió un añejo bodegón y gracias a su creatividad y ganas de hacer, transformó ese local, que estaba en franca decadencia, en uno de los tres bares mejores de Cuba, compitiendo con El Floridita y La Bodeguita del Medio.

Este emprendedor hombre, que había ya adquirido experiencia en el ramo en locales de la Florida, supo aprovechar el momento de la ley seca en los Estados Unidos y abrir su flamante cantina a la que atrajo una ilustre clientela que visitaba la ciudad para saciar su sed en sus inicios y para disfrutar del encantador y famoso lugar, luego de sus primeros años de marcado progreso.

También el éxito de su establecimiento se vio favorecido cuando, en momentos de crisis, decidió rebajar los precios de las bebidas a la mitad, lo que evidentemente atrajo numerosos consumidores y lo llevó a ser considerado el local gallego más bohemio de la Habana.

Cerrado en los inicios de los años 60, debido al franco deterioro del edificio, es nuevamente abierto en el año 2013, después de una rigurosa restauración, en la que se logró rescatar la imagen y el ambiente que reinaba en el lugar en los años de su mayor esplendor.

En la reconstrucción se respetó su diseño original, logrado a partir de las muchas fotografías que se conservan del emblemático lugar. Su famosa barra de caoba y de aproximadamente 20 metros de longitud, considerada la más larga de la Habana, recuerda fehacientemente aquella que tanta fama le dio.

Fueron también rescatados los tragos de la coctelería que le hicieron célebre, así como el clásico menú del lugar, que incluye un amplio surtido de sándwiches, entre ellos el clásico “Sloppy Joe” y la tradicional Ropa Vieja, tan degustada por sus visitantes.

Entre sus clientes habituales contó con el casi cubano escritor norteamericano Ernest Hemingway, y con su amigo Joe Russell, quien era propietario de otro Sloppy Joe’s Bar ubicado en Cayo Hueso, la Florida, cuyo nombre, según se afirma, fue sugerido por Hemingway para recordar al bar habanero. 

El lugar era también visitado por famosas personalidades internacionales, entre ellas muchas celebridades de Hollywood como Spencer Tracy, Clark Gable y John Wayne, Errol Flynn, Sinatra o Ava Gardner, Nat King Cole y Ted Williams, así como de otras importantes figuras internacionales, además de ilustres músicos cubanos como Bola de Nieve y José Antonio Méndez, entre muchos otros que a diferencia de la Bodeguita del Medio, no dejaron constancia escrita, pero sí gráfica de su paso por este lugar.

Múltiples opiniones de sus actuales clientes lo consideran con un adecuado servicio y un ambiente acogedor, pero que debería tener algo más distintivo, desde el punto de vista de sus ofertas gastronómicas.

Puede decirse que ha recuperado bastante su atractivo de antaño, lo que da lugar nuevamente a algunas de sus ocultas historias, quizás convertidas ya en leyendas. Como dato curioso podemos agregar el hecho de que mantiene en su número telefónico los últimos 4 dígitos que se le asignaron desde que el bar fuera inaugurado.

Hoy, prominentes cantantes de la música popular cubana lo han utilizado para realizar exitosos videos en su espacio interior, que permitirán dejar constancia de su glamur y belleza, la cual nos permite afirmar que,  sin dudas, el lugar puede resultar una atrayente opción para disfrutar de muy agradables momentos alguna que otra vez.

imop/

Compartir...