El estilo arquitectónico Art Decó en La Habana

Dentro de la arquitectura universal el elegantísimo estilo Art-Decó tuvo su origen en Francia, en la segunda década del siglo XX. En Cuba, como como en Argentina, México, Ecuador, Filipinas, Venezuela, Guatemala, la India y Nueva Zelanda, se siguió utilizando hasta los años 1950.

Era un modo constructivo que buscaba, más que todo, la decoración por encima de la funcionalidad y que alcanzó su mayor auge en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de Paris en 1925.

En su concepto se precisa: “Es un movimiento de diseño popular que influyó en las artes decorativas como la arquitectura, el diseño interior y el diseño gráfico e industrial, así como en las artes visuales: la moda, la pintura, el grabado, la escultura y la cinematografía”. Se caracteriza por la profusión ornamental, el lujo de los materiales y el frecuente recurso de motivos geométricos y florales. Su nombre es el resultado del apócope de la palabra francesa décoratif, y suele utilizarse con la tilde en la “e” y en la “o”, e incluso sin tilde alguna.

Aunque nació en Francia, justo en el París considerado el centro cultural del mundo occidental y promotor de muchos y variados acontecimientos culturales, tiene en su base las síntesis de fuentes europeas, del Antiguo Egipto y de las culturas precolombinas de América.

En su expresión predominan la utilización de la geometría y el estilo lineal decorativo y desde el punto de vista arquitectónico se caracteriza por la combinación de piezas entre sí en la que prevalecen, además del volumen y la geometría, el empleo de costosos y especiales materiales como el mármol, el marfil, metales cromados, vidrio, y otros, mediante el desarrollo de estructuras de hormigón, concreto y acero.

Este estilo por supuesto que no estuvo únicamente presente en grandes edificaciones, también fue utilizado en el proyecto y construcción del transatlántico SS Normandie, con un salón comedor del que su techo y decoración se realizaron con vidrio de Lalique, y cuyo viaje inaugural fue en 1935.

Otros buques con influencia art déco en su decoración fueron el Île de France, el Queen Mary y el Nieuw Amsterdam.

La Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, realizada en París en 1925, provocó gran repercusión a nivel mundial, por lo que en breve tiempo fue replicado este estilo en grandes ciudades como Nueva York, Bruselas, Tokio, Sao Paulo, Casablanca, Saigon, Phnom Phen, Chicago, Belgrado, entre muchas otras.

En Nueva York el Rockefeller Center y el edificio de la Chrysler son solo dos muestras, en Rio de Janeiro el Cristo de Corcovado, tras los cuales las ciudades se fueron transformando con rapidez.

En México la ciudad de Cuernavaca, la colonia Condesa de la Ciudad de México, y otros barrios periféricos siguen el ejemplo. Posteriormente todas las ciudades del mundo fueron creando su modernísimo rincón art déco.

El movimiento fue abandonado por las ciudades europeas y norteamericanas mucho después de que alcanzara su masiva introducción, hasta llegar a ser utilizado para representar supuestas presunciones de ostentación.

Finalmente cayó en decadencia, a causa de las austeridades impuestas por la Segunda Guerra Mundial.

En nuestro país, así como como en Argentina, México, Ecuador, Filipinas, Venezuela, Guatemala, la India y Nueva Zelanda, se siguió utilizando hasta los años 1950.

Bellas muestras perduran en hermosas ciudades como Buenos Aires, México, La Habana, Miami Beach, Los Ángeles, Copacabana, Bahía, Rosario, Montevideo, y otras muchas.

Vale mencionar algunos majestuosos como el Ayuntamiento de Buffalo en el estado de Nueva York, obra maestra del art déco norteamericano; el Edificio Kavanagh de Buenos Aires, diseñado en 1934; El Moro en la Ciudad de México, cuya torre data del año 1946;

El Palacio Rinaldi, ubicado en la Plaza Independencia en Montevideo; el Bullocks Wilshire, en Los Ángeles, y nuestro insigne edificio Bacardí, pionero en la ciudad que destaca por su particular estilo, en el que se reflejan los temas clásicos del art déco, instaurado en La Habana desde los años 20 y especialmente en los 30.

Otras valiosas construcciones de este género atesoramos en la Habana, donde no tenemos grandes rascacielos, pero si podemos exhibir hermosas edificaciones de la época, valoradas como excelentes muestras de este estilo.

Algunos edificios Art-Decó representativos cubanos son: el López Serrano, en la calle L en el Vedado; los Teatros América, en Galiano y Fausto, en Prado; el Hospital Materno América Arias, el edificio de la Casa de las Américas y La Moderna Poesía, entre otros.

imop/

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