Una broma inusual en La Habana

Una broma como tal es una acción humorística que se realiza con el único propósito de engañar o ridiculizar a alguien.

En Cuba, al igual que en otros países, se utiliza el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, para hacer bromas de diferentes tipos, y fue justamente un día de esos, pero de 1954, el escogido para hacer una de las tomaduras de pelo más grandes que aún se recuerda en La Habana.

Pero, ¿en qué consistió esta “burla”?

Aunque mucho se ha escrito sobre el tema, trataré de correr el riesgo de no ser reiterativo en relación a lo ya publicado al respecto.

Todos sabemos que normalmente, «el día de los inocentes», las llamadas inocentadas se realizan de forma individual o a pequeños colectivos de personas, pero engañar a prácticamente todo el país y crear un ambiente de alta tensión y hasta de pánico, eso, es harina de otro costal.

El amanecer de ese 28 de diciembre sorprendió a los habaneros con «un platillo volador» en los terrenos donde se construía la actual Ciudad Deportiva.

Como buenos cubanos en todos los tiempos, la noticia se propagó como la pólvora, encendiendo la imaginación de los más ocurrentes.

Por supuesto que ante tal alboroto la prensa radial, escrita y televisiva, incluyendo los fotógrafos, profesionales o no, se dieron cita en el lugar, para transmitir en directo lo que ocurría.

Todos los medios trataban de obtener la primicia, la gente continuaba llegando y abarrotando el lugar. Se cuenta que se agotaron los pasajes por avión desde otras provincias hacia La Habana y que finalmente unas 20 000 personas lograron acudir al lugar.

Todos querían ver el descenso del artefacto,  y ante tal situación hubo que adoptar medidas adicionales con el tráfico vehicular, y hasta el ejército hizo acto de presencia, que en coordinación con la policía llegaron a instalar armas de fuegos en los alrededores de la nave, e incluso se esperaba la llegada de los tanques que vendrían de Columbia, pensando quizás en un posible enfrentamiento con extraterrestres,  que si en realidad hubiera ocurrido, no cree quien escribe que unas simples ametralladoras hubieran resuelto el problema.

Los privilegiados que presenciaron el hecho afirmaban que de la nave salía humo, y se escuchaban sonidos de diferentes tipos, lo que también provocó que los bomberos hicieran acto de presencia.

El miedo, convertido en terror, se apoderaba de los allí presentes, un pelotón del ejército con las culatas de sus fusiles, intentaron abrirse paso al interior del platillo y fue entonces que se abrió una compuerta y empezaron a salir “los llamados marcianos”, al compás del tema musical del programa “Mi esposo favorito”, de gran popularidad por aquel entonces.

Pero, cual fue la mayor sorpresa, pues bien, una parte de los integrantes de esos llamados extraterrestres, eran nuestra gran Rosa Fornés y su esposo Armando Bianchi, así como Rogelio Hernández y Herminia de la Fuente y la esbelta Marta Veliz, modelo de la Cerveza Cristal, conocida como «La Meneíto».

Todos ellos, junto a los técnicos de sonido y luces, y sin que mediara cortesía alguna, fueron arrestados por los militares y llevados a las oficinas de la Policía Secreta, sin escuchar excusa de ningún tipo, donde posteriormente pudieron aclarar la broma, que al parecer, se les olvidó comunicar a las autoridades de aquel entonces.

Todo fue concebido por ese grande de la TV cubana Joaquín Condal, director del programa televisivo a que hicimos referencia y formaba parte de un increíble diseño de marketing publicitario que fue secundado por Goar Mestre, dueño del canal televisivo CMQ, y que igualmente contó con la colaboración de la Cerveza Cristal.

Las frecuentes noticias, ciertas o no, de que naves de otros planetas se distinguían en diferentes partes del planeta, junto a películas que abordaban temas similares, contribuyeron a crear el caótico estado dentro de la población.

Se cuenta también que dicho artefacto, que medía 12 metros de diámetro por cuatro de altura, tenía forma de plato y poseía una cabina transparente con pequeñas escotillas luminosas, fue construido en los talleres de escenografía del Canal 4.

Su interior estaba totalmente equipado para que los artistas pudieran pasar la noche, que por demás fueron los que manipularon los equipos de audio para generar los efectos especiales.

Aproximadamente unas cinco horas estuvieron detenidos y fueron liberados por las gestiones realizadas por los directivos de la televisión y de la cervecería La Cristal.

El tiempo y el imaginario popular fueron tergiversando ese suceso y fue la propia Fornés, nuestra amada Rosita, en entrevista realizada por Ernesto Sarria para el periódico Juventud Rebelde, en fecha similar pero del 2002, la que aclararía mejor todos lo acaecido aquel 28 de diciembre.

Según refiere, ellos no salieron del platillo al compás de “Los marcianos llegaron ya”, popular chachachá de entonces, ni bailando mambo, solo se emitió el tema musical del programa “Mi esposo favorito” y no fueron varias sino una sola la bailarina, que no vestía bikini, sino un short corto.

Se ha afirmado que esta ingeniosa travesura de 1954 trascendió nuestras fronteras, y hoy aún se dice que ha sido la más grande y bien organizada en nuestro verde caimán. ¿Qué piensa usted amigo lector?

imop/

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