“Voló como Matías Pérez”
En un artículo anterior nos referimos a la frase “Llegó la hora de los mameyes”, la cual, a pesar de sus casi 257 años, ha trascendido hasta nuestros días, pero hay otra que en este mes de junio cumplirá 163 años, y que igualmente ha perdurado en el tiempo.
Me refiero a “Voló como Matías Pérez”, que es utilizada cuando algo o alguien desaparecen para siempre. Pero ¿cuál ha sido el origen de esta frase?
Comencemos por precisar que Matías Pérez no era cubano como muchos creen, era un portugués con profesión de sastre y toldero que se estableció en La Habana, donde inició lo que posteriormente sería un próspero taller de toldos, en la populosa calle Neptuno.
Sin embargo, la llegada del año 1856 marca un giro significativo en su vida, pues arriba a Cuba el francés Eugene Godard, quien era un afamado piloto y constructor de globos.
Su primer modelo lo había confeccionado en 1845, y aunque al año siguiente creó varias versiones diferentes, no es hasta 1850 que construye el “Ville de París” su globo más célebre, en el cual realizó varios vuelos, incluyendo un largo viaje desde París hasta Gits, en Bélgica, el 6 de octubre de 1850.
Su llegada a Cuba despierta cierta expectación, realiza algunos vuelos de exhibición y conoce a Matías Pérez, con quien entabla una rápida amistad que los lleva a volar juntos el 21 de mayo de 1856.
De nuestro protagonista Godard opinó:
“Me llama la atención el entusiasmo del Rey de los Toldos por los viajes aéreos”.
Tal fue el delirio que despertó en Matías estas experiencias aéreas que logró comprarle al francés el globo “La Villa de París” por $1200,00 pesos, en el cual se propuso ejecutar estas prácticas por sí solo.
A tal efecto solicitó por escrito el permiso para volar al capitán general de Cuba en ese entonces, el español José Gutiérrez de la Concha, donde expresa en una de sus partes:
“Excelentísimo Señor: Hallándome próximo a emprender mi próxima ascensión, la cual he dedicado al comercio de La Habana con el cual hace unos once años estoy relacionado y establecido; después de las necesarias instrucciones que he recibido del hábil aeronauta E. Gogard, cuya certificación tengo el honor de incluir y deseando dar una prueba de evidente gratitud que me anima hacia una población en la que he hallado una acogida que me hace llamarle mi patria adoptiva”.
Y es así como el 12 junio de 1856 efectúa en La Habana su primer vuelo exitoso en globo. Las condiciones atmosféricas no podían ser mejores y partió desde la Plaza de Toros, hoy Parque de la Fraternidad, aunque existen diversas de opiniones acerca de su destino, pues algunas fuentes argumentan que fue hasta el fuerte de la Chorrera, 5300 metros hacia el oeste, y otras, hasta dos kilómetros del Cerro.
Diecisiete días después se lanzó en su segunda y última aventura.
Periódicos de la época informaron que el viento era demasiado fuerte para el momento en que el vuelo estaba programado, lo cual retrasó su ascenso. Finalmente tomó la desafortunada decisión de elevarse hacia los cielos con la caída de la tarde alrededor de las 19:00 hora local y nunca más fue visto.
El globo ascendió rápidamente y con los aires cálidos se movió a la deriva tomando rumbo hacia el norte, sobre el estrecho de la Florida.
Se cuenta que las últimas personas que lo vieron fueron unos pescadores que laboraban por el Torreón de la Chorrera, quienes lo exhortaron a bajar, pero su respuesta fue lanzar algunos sacos de arena y tomar más altura sobre la mar.
Por orden del Capitán General de Cuba, el mismo que había dado su autorización para la realización de tal aventura, se llevó a cabo una búsqueda meticulosa en las provincias de Pinar del Río y La Habana que resultó infructuosa, pues no se encontró rastro o evidencia alguna, lo que dio origen a la frase antes mencionada: “Voló como Matías Pérez”.
La conmemoración del centenario del vuelo se honró como uno de los primeros pilotos cubanos con dos sellos, con valores de 3 y 13 centavos, mostrando en cada uno de ellos los lugares de inicio y destino del primer vuelo, respectivamente.
Trece años después, en 1969 el hecho fue llevado a una serie de comics de ciencia ficción que semanalmente publicaba la revista Pionero, por parte del historietista Luis Lorenzo Sosa en la que se plantea que nuestro personaje fue raptado por unos extraterrestres que se lo llevaron al lejano planeta Strakon. ¡Rica imaginación la de este historietista!, quizás a usted se le ocurra otro final para la historia de este intrépido hombre
Aunque con su intrépida acción este valiente hombre no logró trascender en la historia de la aeronáutica, si pudo repercutir en el tiempo, ya que nos legó una popularísima frase que seguramente alguna vez usted ha usado.
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