El otrora hotel Manhattan en Centro Habana

En el otro extremo del Malecón tradicional, en las inmediaciones del actual Parque Maceo, espacio otrora ocupado por la Caleta de San Lázaro, existieron durante el período republicano dos renombrados hoteles: el Manhattan y el Vista Alegre.

El hotel Manhattan localizado en la esquina de Belascoaín y San Lázaro, fue inaugurado en 1910, fecha temprana, si se tiene en cuenta que en ese momento el avance de las obras del Malecón no había alcanzado la zona de su emplazamiento.

La construcción corrió a cargo de la reconocida compañía norteamericana Purdy and Herderson, responsable además de la ejecución de importantes y monumentales edificios habaneros de las primeras décadas republicanas, tales como la Lonja del Comercio, el Centro Gallego y el Palacio Presidencial. Sin embargo, la escala y magnificencia de estas obras superan ampliamente a las del Manhattan.

El inmueble, situado en uno de los mejores lugares de La Habana, junto al mar y frente al Parque Maceo, se caracterizaba por ser un volumen de proporciones horizontales dividido en tres niveles, con una clara expresión ecléctica. Poseía un portal público en la fachada de Belascoaín, tal cual lo exigían las regulaciones vigentes, hacia el mismo se orientaba el acceso principal de la instalación.

En el tratamiento de sus fachadas se destacaba la ruptura de la linealidad del volumen con un diseño de esquina muy sugerente, basado en balcones curvos, casi circulares, en los que se apoyaban columnas dórico-toscanas. De esta forma, en el encuentro de las fachadas se percibía un volumen cilíndrico aligerado que volaba sobre la acera y a su vez estaba rematado por una cúpula de discretas dimensiones.

Al igual que el Miramar, la titularidad del inmueble estuvo vinculada a Guillermo del Toro. No obstante, marcó distancia con respecto a su predecesor en el Malecón al tener una planta habitacional mayor, con un total de cien habitaciones, al parecer apostando por una mayor rentabilidad.

Los servicios del hotel se dispusieron en la planta baja y en los superiores los espacios de alojamiento, todos provistos de baño y perfectamente amueblados.

Desde el punto de vista tecnológico estaba dotado de todos los modernos adelantos del momento [8]. Poseía elevadores, una sala de armas, gabinetes de lectura y un gimnasio. En el primer nivel se encontraba un lujoso salón sostenido por esbeltas columnas, un restaurant, un café y una barra.

En la azotea se proyectó un roof garden, espacio atractivo presente en otros hoteles de la época como el Sevilla, por citar un ejemplo. Sin embargo, no hay datos que confirmen si su construcción se llevó a cabo.

El edificio original fue demolido; su parcela está ocupada por un inmueble de filiación moderna que alberga una escuela secundaria.

imop/

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