En los Comités de Defensa de la Revolución sobran motivos para celebrar
Cada 28 de septiembre es motivo de alegría para los cubanos y este año no es diferente. No obstante las limitaciones que impone el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, sobran motivos para celebrar: los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) están de cumpleaños.
Fundada en 1960 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz para defender la nación, desde el barrio, la mayor organización de masas del país ha constituido todos estos años un núcleo donde se fortalece la unidad de los cubanos.
Los vecinos suelen ser amigos solidarios que, mientras duermes, protegen tus bienes con la guardia cederista, los mismos que comparten un domingo la limpieza de la cuadra o que desfilan hombro con hombro en las plazas del país para defender las conquistas de la Revolución o protestar contra las injusticias que se cometen en cualquier parte del mundo.
De vecinos se conforma el CDR y cuando falta el combustible, como ahora, al que encuentras en la parada del ómnibus le duele si no alcanzas a subir a la “guagua”. Juntos crecen los hijos en los barrios, comparten las escuelas y, a veces, hasta el aula, los problemas y limitaciones, alegrías y triunfos.
En el CDR está quien te critica por lo que hiciste mal y te da luego una palmada en la espalda de apoyo para asegurar que puedes ser mejor, también el que dona su sangre voluntariamente para salvar vidas y el curioso en extremo, que ayuda en el momento preciso y sabe ser necesario, entonces se olvida la molestia y se siente agradecimiento.
Está en esta organización la ama de casa, el que produce, construye, innova o crea, el que investiga científicamente, el abogado, el ingeniero, el doctor, la enfermera, el deportista, el maestro, el que dio el concierto último más difundido, el jubilado, el directivo y el militar, estamos todos.
Así son los Comités de Defensa de la Revolución, la gran familia cubana, que cuenta ahora con los nuevos bríos que impone la juventud en sus cargos de dirección y la experiencia de los más adultos.
Los CDR son un bastión donde se juntan esfuerzos, un núcleo donde brotan sentimientos patrios y valores humanos que entretejen y fortifican en el diarismo indestructibles lazos para hacer esta extraordinaria y única gran casa de todos: Cuba.
Por todo lo anterior, aunque escasee el combustible y haya limitaciones, en esta noche del 27 de septiembre no faltará la fiesta en los barrios, porque el bloqueo no podrá jamás robarnos la alegría, ni la esperanza y mucho menos la cubanía. Sobran motivos para festejar.
fny
