Aplausos: Un gran gesto de amor frente al Coronavirus
Cubanos se unieron en un aplauso por sus héroes de la Salud. Foto-J. Rebelde
Un aplauso sin fin, un sentimiento que nos une, un solo deseo convertido en multitud de manos que chocan. Su eco tiene la fuerza de la esperanza.
El «cañonazo de las nueve» (21:00 hora local) en La Habana y en Cuba, transforma los sentimientos de millones de seres humanos.
La víspera, los aplausos fueron ganando adeptos hasta que una ola de solidaridad se extendió por todas partes. Se abrieron puertas y ventanas en la ciudad sin límite. Ese aplauso es de agradecimiento y de fe en los que tocan con sus manos a los afligidos por una pandemia que hechiza el mundo y desgarra almas.
Nuestro aplauso, que se irá multiplicando cada noche, es el de la voluntad de los que salimos diariamente a hacer el trabajo y tenemos que corregirnos las costumbres de toda la vida: no abrazar, apartarse de los transeúntes que también precisan salir por asuntos urgentes, lavarnos las manos, usar el nasobuco, hablar menos, no besar…
La vida es también una urgencia constante por los seres queridos. La Habana nos escucha en silencio, pero el silencio no basta, debemos continuar en las casas tomando medidas, haciendo nasobucos, escuchando la radio pero sin perder la fe en los que luchan en el ojo del huracán por la salud de todos.
Que el aplauso se repita, que ese eco derribe los muros de la desesperanza. Son tiempos de fe, de unidad, de esperanza. Son los aplausos los que convocan cada noche en Cuba a la energía de los buenos corazones. La fe mueve montañas y los aplausos conmueven al mundo. En la multitud de manos que chocan salta a las calles y avenidas un gran gesto de amor frente al coronavirus.
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