Vilma Espín, raíz y recuerdo
Aquel 7 de abril de 1930 cambió la historia de Santiago y de Cuba. Ese día se estrenó en este mundo Vilma Espín Guillois.
Desde la primavera de su tierra natal nos llega la brisa de los recuerdos, el fuego de la memoria se acomoda en las calles y balcones para verla regresar de la academia Pérez Peña donde realizó sus estudios primarios.
José y Margarita, los padres, le inculcaron a Vilma y sus hermanos la solidez de principios que fue decisiva en el desarrollo de sus ideas políticas.
Con la juventud de su tiempo unió su destino al de la isla que la vio nacer para siempre.
Cuando se graduó como Ingeniera Química Industrial en la Universidad de Oriente ya sus lazos con la futura revolución se gestaban.
Junto al Movimiento 26 de Julio, organización política y militar creada en 1955 por un grupo de revolucionarios dirigidos por Fidel Castro, se abrió camino hasta las montañas orientales cubanas para entregarse en cuerpo y alma el Ejército Rebelde.
De su labor como guerrillera recordó años después: “… fue una escuela, un inmenso laboratorio donde comenzaron las nuevas relaciones sociales y los principios de igualdad humana, de dignidad en que se funda nuestra revolución. Se comenzó a constituir en las montañas lo que aspirábamos para todo el país”.
De la entrega sin límites nació la obra grande. Vilma encabezó la unificación de las organizaciones femeninas y el 23 de agosto de 1960 se fundó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización de masas que desarrolla políticas y programas encaminados al lograr el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos y niveles de la sociedad cubana.
Por estos días el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, aseguró que la respuesta del mundo ante el brote de la COVID 19 debe de tener en cuenta las necesidades de las mujeres y que el liderazgo de ellas fortalece la respuesta a la pandemia.
Sobre ellas además de las tareas del hogar caen responsabilidades determinantes para el futuro de la humanidad.
ONU Mujeres reconoce que el 70 % de los trabajadores del sector social y de la salud son féminas.
En la isla caribeña lo sentimos diariamente porque nuestras mujeres son el reflejo de lo que Vilma inculcó hasta el último minuto de su vida como dirigente de la FMC y como presidenta desde su creación, de la Comisión Nacional de Prevención y Atención Social, y la Comisión de la Niñez, la Juventud y la Igualdad de los Derechos de la Mujer de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento Cubano).
Actualmente 322 mujeres integran el Parlamento Cubano, el 53.22 % de los diputados.
Las mujeres reciben igual salario que los hombres sin discriminación alguna, su empoderamiento es para los cubanos un acto natural. El 25 de agosto de 1999 en México en la clausura de la III Conferencia Regional para América Latina y el Caribe , convocada por la Federación Democrática Internacional de Mujeres, Vilma Espín dijo: “Igualdad social, para que desaparezca la discriminación de todo tipo: racial, étnica, nacional, religiosa, de orientación sexual y por género.
Para eliminar patrones sexistas y preparar a las nuevas generaciones para el desempeño responsable y compartido de los papeles sociales y familiares”.
Su raíz y su recuerdo permanecen intactos en las mujeres de la isla que hoy enfrentan a una pandemia dentro y fuera de fronteras.
Evocarla es cantarle una canción de paz al mundo, regresar a aquel siete de abril de 1930 en Santiago que cambió la historia de Cuba.
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