Girón, en el breve segundo de nuestros sueños
Bajo la poderosa fuerza de la luz del sol que cae sobre Cuba con una furia indescriptible, permanecen intactos los recuerdos de abril de 1961.
Entre el 17 y el 19 la invasión de Playa Girón, operación militar realizada por opositores apoyados por la CIA estadounidense, desató una resonancia universal que consolidó la Revolución Cubana. La victoria del 19 de abril trajo la certeza de la paz y el dolor por la sangre derramada de tantos jóvenes.
La voz del trovador cubano Silvio Rodríguez despierta la memoria:
“El aire toma forma de tornado y en el van amarrados la muerte y el amor. Una columna oscura se levanta y los niños se arrancan los juegos de un tirón”.
Girón: Preludio, es una lección histórica.
“Yo compuse Girón: Preludio, en una etapa de mucha creatividad, era la etapa de más estímulo que tuvimos, una década de mucho trabajo, de mucha inspiración”, confesó Silvio.
El musicógrafo y periodista cubano Rafael Lam en el articulo del mismo nombre de la canción del genial compositor cubano, resume con acertada claridad algunos valores de la obra:
“En Girón: Preludio, Silvio acude a una música muy cubana, dominada por el ritmo, estrechamente ligada a una letra ingeniosa, fuera de todo convencionalismo. El texto no ahoga la música, como sucede en algunas canciones de otros trovadores que no supieron resolver las ecuaciones técnicas de la creación. En mi opinión esta canción, dedicada a un tema histórico tan difícil, es una de las producciones de mayor encanto melódico de Silvio”.
Girón: Preludio, se estrenó en la gala del 4 de abril de 1974. Silvio resumió el sentimiento de su generación en una pieza que me recuerda el poema de Victor Casaus, Crónica, 1961:
“…éramos el ejército más disímil del mundo uniformes diferentes camisas desteñidas boinas sombreros gorras de una gama apreciable de colores partimos aquel pobre grande ejército de descamisados felices de niños que entrábamos a la vez en la vida y en la historia…”.
El texto, publicado en Poesía Social Cubana de la Editorial Letras Cubanas, La Habana 1980, revela a uno de aquellos jóvenes que protagonizó la epopeya de Girón. Celebra la vida con la misma ingenuidad que Silvio compuso su canción.
Casaus, es un joven eufórico y apasionado:
“Ni héroes homéricos ni dioses olímpicos fuimos cuando desterramos al enemigo del país cuando avanzamos con una carretera como frente mordiendo el polvo de la victoria, disparando los más locos cañonazos hiriendo y matando y muriendo a lo largo y ancho de una ciénaga paraíso del diablo donde quisieron imponerle nuevamente al país la vieja historia que tanto conocíamos”. Silvio representa al poeta y al filósofo deseoso de trascender en el tiempo: “Nadie se va a morir, menos ahora, que esta mujer sagrada inclina el ceño. Nadie se va a morir, la vida toda es un breve segundo de su sueño. Nadie se va a morir, la vida toda es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la patria es nuestro canto”.
Dos jóvenes de su tiempo que han hecho historia con sus creaciones, ligados a su tierra, comprometidos con las raíces de lo que somos. Toca a los de hoy continuar, heredar, multiplicar. Cuba no olvida. La memoria es el mejor cetro en estos tiempos en que una pandemia nos pone a pensar en el breve segundo de nuestros sueños, en los sueños de la humanidad.
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