La enfermera Ondina frente a la COVID-19
Me gradué en 1980, así que llevo 40 años en la enfermería, expresó Ondina Gómez Nario, quien labora desde hace 30 años en el policlínico Héroes del Moncada, del municipio de Plaza de la Revolución.
En el consultorio médico número 23, ubicado en la calle C, entre 29 y Zapata, en la barriada habanera de El Vedado, la conocen bien.
“He realizado muchas labores en estos años, he cumplido misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela y en África. Recientemente, participé en un congreso de enfermería en la República de Panamá”, señala.
Ondina es también investigadora y profesora en el hospital Manuel Fajardo, de La Habana, donde imparte clases a estudiantes de segundo año de Enfermería.
Con la llegada de la COVID-19 su vida ha tomado un rumbo más intenso. “Hemos tenido mucho trabajo, la prevención está en la primera línea de combate, que es la atención primaria de salud. Trabajamos en una población de riesgo, no sabemos qué persona puede tener esta enfermedad. Vivo con mi esposo, mi hijo, mi mamá y mis nietos. Regreso de la calle de atender a todos los pacientes y tengo que entrar a la casa a desinfectarme, bañarme y atender a la familia. Pero, de todas formas, soy un riesgo para ellos”, confesó.
Su larga experiencia profesional garantiza el cumplimiento de todas las tareas, sin equivocaciones. Sabe que un pequeño error puede ser peligroso para ella, su familia y los pacientes que visitan el consultorio médico donde labora.
La enfermera Ondina anda por el mundo con la mano salvadora de muchos profesionales de la salud, quienes han sido sus alumnos, o de colegas, como el doctor Juan Jesús Luis Alemán, integrante de una brigada del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, que este lunes regresa de Lombardía, Italia.
“Desde hace 22 años he trabajado con el doctor Alemán. Es un médico muy humano, un médico que lo mismo cumple una misión en el exterior que algo que se le encomienda en nuestro policlínico. Lo mismo hace un proceder en una casa, ingresa a un paciente con mucha amabilidad y es capaz de convencerlo ante cualquier duda”, concluyó.
Esta enfermera, internacionalista, investigadora y profesora, con cuatro décadas en la atención primaria de la salud dentro y fuera de Cuba, prestigia a los trabajadores de salud de la isla caribeña. Su entrega lleva el signo de abnegación y sacrificio que caracteriza a la mujer cubana. Por ello, honor a quien honor merece.
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fny
