La poza del ángel de Gina Picart
Estaba yo a punto de cumplir los 20 años, cuando Ediciones Unión sacó a la luz La poza del ángel, opera prima de la escritora cubana Gina Picart (La Habana, 1956). Ahora lo tengo entre mis manos, 24 años después. Mágico en la ilustración de portada y la algarabía vital de siete cuentos inspiradores para cualquier escritor, el pequeño libro, se defiende como un caballero templario que juega con el tiempo y el espacio.
Gina, es la reina de un peculiar estilo, un espíritu distinto y tremendamente cubano. Mimesis S.A. seduce con un guiño al misterio del Oriente. Sutilezas y símbolos que distinguen a la literatura de esa región, surgen en una prosa cargada de ritmo. Detiene sus descripciones en elementos que distinguen a los personajes y que dentro de la literatura asiática son esenciales para entender su presente y su pasado.
Metáforas alucinantes que levantan montañas de incertidumbres. “Abrió la puerta una mujer de edad indefinida, elegantemente vestida, que lucía joyas suntuosas, quizás demasiado para el sobrio gusto de la visitante. Su aspecto hierático e imponente le recordó a Úrsula, una vieja emperatriz china disfrazada de dama moderna”. El dialogo, cargado de sugerencias, respeta la forma asiática de resumir en frases cortas la idea principal. Las emociones contenidas y el tema fundamental, van cayendo gota a gota dentro de los diálogos. “No se viene a mí por litigios ni por salud. ¿Cuál es la tercera gran preocupación del ser humano? Usted, señora, viene a traer su alma”. La protagonista no tiene conciencia del mundo nuevo y a la vez antiguo que la envuelve. Cada adorno de una casa habla por los que la habitan. Una pequeña obra de arte sitúa al lector en un punto específico de Asia. “Estuve casada con un hombre del Tíbet que me enseñó el arte de construir autómatas. Hoy en día, solo quedan dos o tres cultivadores en el planeta”. Es necesario someterse al encanto de la historia y la leyenda, para deambular por nuevos universos culturales del mundo que nos ha tocado vivir.
Le sigue La poza del ángel que da título al libro. El universo mágico-religioso afrocubano y la historia de Cuba durante la última guerra por la independencia contra la metrópoli española, revela el sincretismo de la isla caribeña. Lo que al principio parece una historia harto transitada al estilo de Félix Benjamín Caignet, teniendo en cuenta el nombre de la protagonista, se transforma en una confluencia de sucesos que enriquecen la trama principal hasta dar con un final inesperado. Jugar con la intertextualidad es propio de Gina Picart. Lo mejor de todo es que se le da de maravilla.
El libro, La poza del ángel, es lectura ideal para una tarde de ensimismamiento y encuentro con nosotros mismos y los reinos de la Picart. Ella obtuvo con La poza del ángel (Ediciones Unión, 1994) el Premio David de ciencia ficción en 1990. Un año antes había recibido el Premio Pinos Nuevos de narrativa y en 2000 publicó su libro, El druida. Otras obras que prestigian su desempeño literario son Malevolgia (Editorial Letras Cubanas), La ciudad de los muertos (Editorial Oriente), Oil in canvas (Editorial Letras Cubanas) Premio Alejo Carpentier de cuento 2008, La casa del alibi (Editorial Letras Cubanas), El reino de la noche (Ediciones Unión), Pasifae (Ediciones Extramuros), entre otras. Cuentos y noveletas suyas aparecen en varias antologías dentro y fuera de Cuba.
fny
