Yamila y su iluminado actuar en La Habana Vieja

Yamila y su iluminado actuar en La Habana Vieja. Foto: Abel Rosales.

El Sol está casi en el centro del cielo. El calor aumenta en las calles de La Habana, cuando visité la circunscripción 48, del Consejo Popular Jesús María, para conversar con su delegada Yamila Velázquez.

Una de sus vecinas, Dénise Garbajosa, que nos ayuda a encontrarla aprovecha para agradecer el desempeño de su delegada: “Ella trabaja muy bien, hace todo lo que está a su alcance. En estos momentos el ritmo de la vida ha cambiado, es más difícil. En mi casa, mi hermano es ciego y mi mamá es mayor de 60 años; me toca a mí hacerlo todo. La delegada y los compañeros del Ministerio del Interior me ayudan mucho, el apoyo de ellos es incondicional en estos tiempos”.

Yamila llega sonriente con unos guantes azules y el nasobuco que le cubre parte de la cara. Después de 18 años como delegada de dicha circunscripción, la llegada de la COVID-19 la ha obligado a vivir un periodo único en la comunidad.

“Ha sido una tarea bastante difícil, pero la he tenido que organizar en mi casa, en mi centro de trabajo, donde también ocupo un cargo, y como delegada. Mi esposo y mi hijo me ayudan, porque tengo a mi mamá ciega, aunque tratamos de hacer nuestro trabajo lo mejor posible. Organizar y planificar en estos tiempos se vuelve muy complejo, porque esta es una situación inédita para todos, incluso para los delegados que llevamos tantos años trabajando aquí”, dijo a Radio Ciudad de La Habana.

Atender a los electores más necesitados en tarea grande que ella asume con dedicación. “Tenemos niños postrados, familias disfuncionales, ancianos solos y tratamos de darle toda nuestra ayuda a ellos para que no tengan que estar saliendo a la calle a hacer las compras o a buscar los medicamentos que necesitan. Nuestra misión es colaborar con la Revolución, con el consejo y con nuestros electores”, explica Velázquez.

La esperan sus vecinos y se despide agradeciendo el papel de los medios y de los profesionales de la comunicación frente a la COVID-19.

El Sol intenso no impide que siga su paso por el barrio que conoce bien. Algunas veces colabora organizando la cola en la farmacia, en el Sistema de Atención a la Familia o en la tienda.

El Sol casi está en el centro del cielo, pero existen muchas personas en La Habana que, como Yamila, se levantan todos los días a realizar su trabajo. Es tiempo de multiplicar valores, de mantener viva la llama de la esperanza. Personas como ella iluminan la comunidad con su dedicación.

fny

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