Quiéreme mucho, la memoria de un habanero universal

Quiéreme mucho, la memoria de un habanero universal Foto: PL.

La Habana despierta con una melodía conocida en el aire: “Quiéreme mucho, dulce amor mío que amantes siempre te adoraré. Yo con tus besos y tus caricias mis sufrimientos acallaré”.

Gonzalo Roig (1890-1970), compositor, director musical, fundador de varias orquestas y pionero del movimiento sinfónico en Cuba murió en La Habana, la ciudad que lo vio nacer un 13 junio que no olvidaremos. Representó a Cuba en distintos eventos mundiales. Uno de sus más grandes éxitos fue Quiéreme mucho, un clásico del pentagrama nacional.

“Esa obra la compuse yo en 1912”, dijo Roig a Raúl Quintana, durante una entrevista en La Habana. “Me gustaron los versos de Agustín Rodríguez. En aquel cuerpo de atleta tan grande y con aquel temperamento tan brusco, existía un hombre con una delicadeza y una sensibilidad extraordinaria. Él escribió esa letra y yo le escribí la música. Cuando salió fue un reguero de pólvora en el mundo”, confesó el virtuoso creador cubano.

De 2009 a 2019 viví y trabajé en la República Popular China y se me hizo habitual entrar a algún café o bar y escuchar las magníficas notas musicales de Quiéreme mucho. Luego conocí a una cantante china nombrada, Pu Jie, Linda, que, aunque no habla nuestro idioma interpreta muy bien en español Quiéreme mucho. En el otro borde del mundo el espíritu de un habanero universal sigue enamorando. Lo más impresionante son las razones que da Gonzalo Roig para la creación de la obra: «Esa canción se hizo por hacer una canción. Después cuando estuvimos en trámites de negocio con ella la vendimos en cinco pesos, nos tocó dos pesos y medio a cada uno. Los editores se llenaron los bolsillos de plata con esa canción”, expresó con naturalidad.

Como tantos clásicos Quiéreme mucho conecta con los oyentes y se queda para siempre en la memoria. Haga la prueba y escúchela un rato. El resultado será que va a andar el día entero tarareando su melodía. Gonzalo Roig contó una anécdota muy personal: “Estaba yo en un antiguo banco de La Habana y una señora me besaba, pero me besaba y tenía unas niñas a su alrededor y un señor no con cara adusta, por el contrario, muy regocijado de aquellos besos. Pero yo tenía mis temores. Resulta que eran de Santiago de Cuba y se habían enamorado escuchando Quiéreme mucho y se habían casado cantando Quiéreme mucho. Y eso me llenaba de regocijo a mí y yo se lo decía a Agustín Rodríguez y aquel viejo tan bondadoso como se reía”.

La melodía sigue en el aire, se va repartiendo de boca en boca y acaricia al transeúnte, sigue enamorando al mundo más de 100 años después de su creación. Hijos de La Habana como, Julio Gonzalo Elías Roig Lobo, quien además redefinió la zarzuela cubana -recordemos su clásica Cecilia Valdés-, permanecen en el recuerdo de una ciudad que les guarda un sitio en su alma.

fny

Compartir...