Aumentan exigencias ante la COVID 19 en Consejo Popular de La Habana Vieja
“Tenemos que apoyar a la Revolución, a nuestro Presidente y a nuestro Comandante Fidel Castro, él nos enseñó”, dijo a Radio Ciudad de La Habana Zoila de la Caridad Frómeta Savigne trabajadora de la oficina de trámites de la Dirección General de Transporte.
El impacto de la COVID 19 en Cuba la ha regresado a su barrio de Jesus María, en el municipio de La Habana Vieja, la parte más antigua de la capital cubana. “Si Fidel estuviera aquí habría dado su paso al frente cumpliendo y exigiendo tal como lo hace Miguel Díaz-Canel. Fidel no enseñó a no temer, a dar un paso adelante sea lo que sea, epidemia o ciclón. Hemos aprendido con él yo nací con esta Revolución”, destacó Zoila.
Ofrece sus servicios cuidando la puerta en una de las tiendas de Cimex de su zona. Reconoce que hay mucho que hacer por mejorar la disciplina de la gente y se esmera en el apoyo a sus compañeros. “Nos dijeron que teníamos que trabajar aquí en la comunidad y en representación de nuestra empresa prestamos servicio junto a compañeros de la unidad y de la Policía Nacional Revolucionaria. Muchas veces hasta que no se termine la venta de cárnicos no se cierra la tienda”.
Al terminar cada jornada de trabajo regresa a su casa donde le esperan los nietos y los hijos. “En mi casa somos 13, siete niños y seis mayores. Cumplimos todo el reglamento dentro de la casa, la mayor soy yo y tengo menos de 60 años. La más pequeña tiene tres años y la mayor 12”, confiesa Frómeta Savigne.
Por eso, cuando ve a un niño en la calle siente temor y como ciudadana responsable se acerca a los padres. “Me da miedo por los niños, no importa lo que piensen sus padres, pero hay que tener en cuenta que esta enfermedad es peligrosa y hay que protegerlos. Los casos que hemos tenido es porque la gente no respeta las medidas, así que hay que aumentar la exigencia”, concluyó.
Convencida del papel tan esencial que juega en tiempos difíciles para su comunidad y para el país, continua su trabajo. Trata a los clientes y a sus colegas con respeto. Está deseosa de que todo regrese a la normalidad para proseguir con su trabajo y poder acompañar a sus nietos al parque. El camino de la recuperación exige paciencia y Zoila lo sabe. Cada tarde al regresar a casa, luego de prestar un gran servicio a la comunidad, piensa en el futuro de los suyos.
Confiada en las medidas que han tomado las autoridades en la comunidad y el país, sabe que Cuba saldrá adelante.
Su colega, Dairelys Calvo Serrano, también de la Dirección General de Transporte, labora en la misma tienda. “Nosotros estamos aquí prestando un servicio a la población y al Gobierno. Vigilamos que se use correctamente el nasobuco, que no se peguen al mostrador, y, sobre todo, que usen el líquido desinfectante que tenemos en la entrada”, explicó.
Valora altamente el trabajo organizativo de las autoridades locales y de la administración de la tienda. “Además, cuentan con el apoyo de la policía y el control ayuda a que la gente se organice mejor”.
Al llegar a su casa diariamente, Dairelys se cambia de ropa, toma un baño y se incorpora a las tareas del hogar. Confiesa que echa de menos a sus colegas en la oficina y a su trabajo, pero esta es la tarea que le corresponde hacer en estos momentos. Trabajar directamente en su barrio le ha ayudado también a no olvidar sus raíces.
fny
