El Che de vuelta a la luz

El Che es la imagen del hombre nuevo

Palmo a palmo la tierra se abre bajo el sol. Días y noches de intensa búsqueda regresan a la luz los restos mortales de Ernesto Guevara. La noticia cruzó como una ráfaga de fuego el mundo.

El 28 de junio de 1997 los cubanos tuvimos la certeza de que en unos días el guerrillero volvería a la isla. La última fase de búsqueda había comenzado el 21 de mayo del propio año.

Expertos cubanos entre los que figuraron el doctor Jorge González, director del Instituto de Medicina Legal y representante de los familiares de los combatientes, el arqueólogo Roberto Rodríguez, el antropólogo forense Héctor Soto y la historiadora María del Carmen Ariet.

Nos habíamos acostumbrado a sentirlo en la Canción antigua el Che Guevara de la poeta cubana, Mirtha Aguirre: “¿Dónde estás, caballero Bayardo, caballero sin miedo y sin tacha? En el viento, señora, en la racha que aciclona la llama en que ardo”.

Aquel 28 de junio el Che dejó de ser el suspiro del viento. Palpable, vital, revolucionario, único, creció un poco más dentro de cada uno de nosotros. Luego supimos que el punto culminante en las tareas de búsqueda fue el descubrimiento de la fosa número siete. Aunque la osamenta dos conserva pedazos de un cinturón en la pelvis y parte de una chaqueta verde olivo sobre el torso y el cráneo, lo que más llama la atención de los científicos es que le faltan las manos.

La confirmación tuvo lugar en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, en la morgue del Hospital Japonés. Los restos encontrados pertenecen al comandante Ernesto «Che» Guevara, los internacionalistas cubanos René Martínez Tamayo (Arturo), Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho) y Orlando Pantoja Tamayo (Antonio), los guerrilleros bolivianos Simeón Cuba (Willy) y Aniceto Reynaga (Aniceto), y el combatiente peruano Juan Pablo Chang (El Chino).

Cada 28 de junio regresa el mismo estremecimiento de aquel día de 1997.

El hijo que volvió a la isla, el corazón rebelde de Rosario, Argentina, que sembró libertad a su paso, el Che de vuelta a la luz.

Fidel Castro Ruz, en la ceremonia por el XXX Aniversario de la caída en combate del guerrillero heroico y sus compañeros y la inhumación de sus restos, en el monumento de la Ciudad de Santa Clara, Villa Clara, el 17 de octubre de 1997 estremeció al mundo: “Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos, sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.

Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra”.

imop/

 

 

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