La doctora Iris Caridad Medina Fundora y su fe en la Revolución ( I parte)
Con la poderosa mano del sol sobre La Habana llegamos hasta la casa de la Dra. Iris Caridad Medina Fundora, en el Consejo Popular Jesus María de La Habana Vieja. Su sonrisa lo ilumina todo. “Me gradué en 1986 y la especialidad de Medicina General Integral (MGI) la hice en la policlínica Luis Pasteur. En dicha institución médica trabajé hasta 1996”, explica a Radio Ciudad de La Habana.
Un vecino precisa de sus atenciones. La vocación de servicio se impone. “¿Has tenido alguna situación emocional esta mañana? ¿Estás preocupado por algo? ¿Te tomaste la pastilla que te toca hoy?”. El paciente responde a sus interrogantes con ojos agradecidos. “Tienes la presión arterial un poquito alta. Tómate la dosis que te corresponde ahora y descansa. Regresa dentro de una hora”, concluye la Dra.

En la zona todos la conocen. Pertenece a la generación de profesionales de la salud que ha viajado por el mundo validando la idea de Fidel Castro: “Médicos y no bombas”. Hombres y mujeres de probada vocación entre su pueblo que luego abrazan al mundo con una voluntad única. Gente con el alma de raíz.
Pero pocos conocen la vida íntima de la Dra. Iris, de los cambios que ha tenido que enfrentar en su vida. “Por cuestiones de enfermedad de mi mamá me trasladé para la policlínica Diego Tamayo de Habana Vieja donde llevo 25 años laborando como médico de familia y profesora asistente. Me he vinculado a la atención primaria dice salud y la docencia de pregrado y posgrado”, menciona Iris.
En 2001 recibió la propuesta de trabajar en África y sin pensarlo dos veces aceptó. “Cumplí misión en la República de Gambia desde 2001 hasta 2003. Allá trabajamos en una zona donde vive la familia del presidente que está rodeada de una comunidad muy pobre. Brindamos nuestros servicios durante dos años”. Otro clima, otro idioma, otra forma de enfrentar la vida.
Durante ese tiempo la Dra Iris se dio cuenta de la suerte que tiene de haber nacido en Cuba con todos los avances sociales que ha alcanzado la isla caribeña. A su regreso tuvo una sorpresa. “En el aeropuerto nuestro comandante en jefe Fidel Castro nos recibió y nos dijo que después de las vacaciones era necesario que nos incorporáramos a la misión Barrio Adentro en Venezuela. El 30 de agosto de 2003 integré la primera brigada de 1000 médicos que salió a cumplir misión en ese hermano país”.
mm/
