Condolencias a Eusebio Leal en el Palacio de los Capitanes Generales

Perla Rosales, subdirectora general adjunta de la Oficina del Historiador y Luis Morlote, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba

Medios de comunicación y redes sociales en Cuba y el mundo veneran su huella. Eusebio Leal anda en el alma de todos. En La Habana lo recordamos conectado al influjo vital de José Martí, al ímpetu de su verbo que es siempre un despertar para la memoria.

En el remanso de paz del Palacio de los Capitanes Generales en Habana Vieja acudimos desafiando el sol para firmar el libro de condolencias. Este remanso luminoso que lo acogió es también el sitio para decir adiós tratando de contener las emociones y ordenar palabras.

Luis Morlote, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba Luis Morlote, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba dijo a Radio Ciudad de La Habana: “Uno siente en el aire esa densidad terrible de haber perdido a un pilar, de la cultura en primer término y de la nación en sentido general”.

Mencionó el papel de las nuevas generaciones que formó Eusebio desde su gran magisterio interminable y evocó su presencia en las muestras de dolor del pueblo, en las sábanas blancas en los balcones y en el cartel que aparece en la estatua del Caballero de Paris.

“Lo único que me pidió y me pedía siempre era la unidad”, confesó emocionada Perla Rosales, subdirectora general adjunta de la Oficina del Historiador. Hasta el último momento de su vida se mantuvo dando indicaciones, analizando, tratando de avizorar el futuro.

“Ahora tenemos que unirnos todos para poder hacer una masa unida, como él decía, para poder seguir el legado. Va a ser muy difícil seguir sin Leal pero aquí estamos todos dispuestos a seguir y defender su legado”, concluyó Rosales.

Eusebio está aquí. Es esa fuerza inmanente, palpable. Siento su voz en los más jóvenes que atraviesan los salones y no esconden una lágrima. Hasta el sitio de la ternura sin límite, del corazón limpio y del abrazo rotundo llega mi voz.

La fidelidad es virtud que consuela en esta hora del adiós. Vinimos hasta este Palacio donde las paredes intactas apenas lo escudan del sol y de la brisa que llega del mar. Aquí comenzó todo y aquí continúa la obra inmensa.

imop/

 

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