Joven científico: “Me siento orgulloso de mi Cuba” ( I parte)

científico Ricardo Ulises Rosales

“Comencé a trabajar en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) el 8 de mayo de 2017, hace ya un poco más de 3 años y aún lo recuerdo como si fuera ayer”, dijo a Radio Ciudad de La Habana el joven científico Ricardo Ulises Rosales. Junto a muchos de sus colegas recientemente obtuvo el reconocimiento Jóvenes por la vida que otorga la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en Cuba para reconocer la entrega y la pasión con la que se mantienen en primera línea enfrentando al nuevo Coronavirus.

Trabaja en el Laboratorio Analítico de la Dirección de Investigaciones Biomédicas junto a un grupo al que considera su segunda familia. “La misión principal del grupo dentro del centro es la validación, a partir de diferentes técnicas como el ELISA, el PCR o la Citometría de Flujo, de los productos farmacéuticos de uso humano que desarrolla CIGB y que tienen que salir al mercado con la calidad requerida para su consumo”, explica el joven cubano. Dicha institución científica fue inaugurada el 1 de julio de 1986 por Fidel Castro. Es un gran complejo investigativo-productivo dotado de equipamiento de punta, capacidades de producción y un personal extraordinario centrado en el desarrollo de nuevos productos en todas sus fases, desde el clonaje y la expresión de proteínas con técnicas de recombinación de ADN hasta la producción en escalas industriales y la comercialización de sus productos.

“El CIGB tiene un gran prestigio tanto nacional como internacional. Desde el punto de vista de oportunidades de superación profesional es un centro de vanguardia en el país, esa fue mi principal motivación para incorporarme a sus filas. Cumple mis expectativas a cabalidad, porque además de poseer tecnología de punta para el desarrollo de la ciencia, es un centro donde las ideas de Fidel y Raúl son luz y guía en el día a día”, confiesa Ricardo Ulises.

Se considera un joven que disfruta compartir con su familia y amistades aunque la COVID 19 le ha cambiado su estilo de vida. “Esta pandemia nos ha privado de ese tipo de placeres, pero al mismo tiempo nos ha dado la oportunidad de valorarlos aún más, el valor de un beso, un abrazo o un apretón de manos son pequeños detalles que dábamos por sentado y ahora, con el mundo prácticamente de cabeza, hemos recordado cuánto significan”.

imop/

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