Opus Habana, la memoria de la isla y la ciudad (I parte)

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El ingeniero Argel Calcines dio un giro a su vida profesional a principios de los años 90 del siglo pasado. Su alma y sus sueños conectaron con el universo del periodismo.

Levantando proyectos como muros gigantes llegó hasta la Oficina del Historiador de La Habana. Eusebio Leal, el alma del proyecto restaurador del centro histórico e historiador de la ciudad, le abrió las páginas de Opus Habana.

“Desde un inicio editorialmente yo me propuse que la revista fuese soporte de las colaboraciones y de la participación de figuras importantes de la cultura cubana pero, a la misma vez, de autores, de jóvenes especialistas de la Oficina del Historiador de La Habana, es decir, que existiera esa confluencia”, recuerda Argel, editor general y fundador de la revista Opus Habana.

Junto a Eusebio Leal, también fundador, ha forjado una obra limpia y poderosa. “Yo pudiera hablarte de cualquier numero de la revista Opus Habana y vas a ver que en las secciones Entre cubanos que conciliábamos con Eusebio Leal quién iba a ser el entrevistado, quién iba a ser el autor de portada el pintor, siempre vas a encontrar a especialistas jóvenes que van a tratar los temas arqueológicos, sociológicos e históricos.

Ahí está el carácter interdisciplinario de la revista que, aunque no es una revista científica en sí, es una revista testimonial desde un inicio.

Es decir, si el perfil editorial tiene algún rigor y alguna singularidad es que al tratar de reflejar esas transformaciones en el centro histórico de La Habana prioriza que la labor de restauración es ante todo de rescate de los sitios simbólicos de la ciudad”, dijo a Radio Ciudad de La Habana.

Opus Habana se une al ritmo imparable de una obra de espíritu y razón que guía Eusebio Leal. La revitalización del casco histórico impone su influjo en las páginas de la revista.

“Leal, empieza a rescatar los sitios simbólicos, es decir las plazas y alrededor de esas plazas inicia una importante etapa por ejemplo el rescate del patrimonio sacro.

En ese sentido hay una sucesión: Convento de San Francisco de Asis, Iglesia de Paula, Oratorio San Felipe Neri son iglesias desamortizadas que estaban convertidas en almacenes que Leal hace funcionales y convierte en salas de concierto. Hay una reanimación física que a la misma vez es una reanimación espiritual a través de la música y las artes plásticas”, valora Calcines.

Reconoce que La Habana en algún momento cogió un acento renacentista tipo la ciudad italiana de Florencia. Siente que el estado del intelecto y las costumbres son fortalezas de la labor de restauración que trajo, entre otras cosas, por ejemplo, el rescate del patrimonio sacro, las obras de Esteban Salas, la impresionante labor de la musicóloga Miriam Escudero o el grupo de música antigua Ars Longa.

“Y la revista, mientras tanto, va recibiendo colaboraciones de Cintio Vitier, del Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, de Alfredo Guevara, entre otras personalidades de la cultura cubana. En determinado momento Leal casi da el mandato de que la sección Entre cubanos esté dedicada a la mujer intelectual”, rememora Argel. Grandes voces de valiosas investigadoras y artistas cubanas surgen en Opus Habana como Zoila Lapique, Ana Cairo, Luisa Campuzano, Nancy Morejón y muchas otras. Tantos seres luminosos entrelazan sus voces en ese dialogo infinito entre el patrimonio y la memoria.

imop/

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