María Teresa Linares en el alma musical de Cuba
Estos días intensos y agotadores, mientras la incertidumbre por la COVID-19 se apodera del mundo, corresponde decir adiós a una de las glorias de la musicología cubana: la doctora María Teresa Linares, quien sentó cátedra en Cuba y América Latina con valiosas investigaciones que hoy forman parte del patrimonio de la región.
Su pasión creadora la condujo por los caminos de la identidad cubana, la evolución de la música en la Isla, de las raíces de los cantos africanos, este último iniciado junto a su esposo, el también musicólogo, Argeliers León.
Una de las tardes soleadas de La Habana la visité en su casa. Me habló del orgullo por su familia, de los recuerdos de Argeliers, su fallecido esposo, cuyo nombre lleva el Premio de Musicología de Casa de las Américas, y de las tareas que se imponía constantemente. Coincidió con grandes figuras de la música cubana, como el trovador Sindo Garay, y muchos otros.
“Los cubanos siempre estamos innovando en la música y en el baile, si te das cuenta hasta con el reguetón los cubanos tienen particularidades para bailarlo”, me dijo con esa sonrisa suya que no olvidaré. Detrás de cada opinión María Teresa guardaba un análisis irrefutable.
Fue una comunicadora por excelencia. Además de trabajar como profesora, condujo un popular programa de la televisión cubana. El libro “La música y el pueblo de Cuba”, de su autoría, forma parte de las bibliografías más utilizadas por expertos, cultivadores y apasionados de la tradición musical. La autenticidad de nuestros ritmos, géneros y estilos llenan páginas y prestigian una vida de entrega total a las raíces de la música cubana y sus vínculos con las influencias europeas y africanas.
Dirigió el Museo de la Música, de 1984 a 1997. De ese periodo recordó algunos de los homenajes a grandes figuras de la música cubana, que ella misma organizó.
“En la despedida a Tito Gómez, tuvimos al piano a Rubén González, un músico increíble. Le pedimos un tema que él no conocía, entonces Tito, que ya estaba enfermo, le tarareó la obra, y Rubén la comenzó a tocar con total libertad. Ese periodo en el Museo de la Música me regaló momentos inolvidables como ese”, dijo.
Además del Premio Nacional de Música y de Investigación Cultural, la Dra. Linares también recibió la Orden Félix Varela de Primer Grado, que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, y fue Heroína del Trabajo de la República de Cuba.
Pero, su huella permanece más allá de los laureles, ella supo amar cada minuto de una vida centenaria dedicada al alma musical de la Isla que la vio nacer. Agradecida, la patria le dice adiós a una mujer que nos enseñó a adentrarnos en las raíces de lo que somos, que acarició con naturalidad las fibras más sensibles de la música.
fny
