Sara en la memoria
El 1 de febrero de 2012 la noticia de la muerte de Sara González, cantante y compositora, fundadora del movimiento de la Nueva Trova en Cuba, estremeció a sus seguidores.
«Después de esta actuación, en esta tarde, lo que me queda es desearles muchísimas cosas lindas, muchísima felicidad, desearles salud -sobre todo salud-, para lo que les queda por vivir a todos. Que sean felices, que sean tan felices como se sienten ustedes cada vez que vienen aquí. Todos los días tenemos que darle gracias a la vida por lo que estamos viviendo», dijo a los asistentes a su espacio habitual El patio de la gorda, el día de su última presentación el 26 de diciembre de 2011.
Nació en Marianao el 13 de julio de 1951. Su padre fue tabaquero y su madre costurera. Confesaba que su primera compañera de juegos en la vida fue la radio. Mientras estudiaba conoció a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, quienes junto con Noel Nicola fundaron La Nueva Trova Cubana. Su primer disco Versos sencillos, la consagró como la voz femenina representativa del naciente movimiento. Formó parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, dirigido por el afamado guitarrista, compositor y director Leo Brower desde 1972.
Las inquietudes artísticas la llevaron a integrar el Conjunto Nacional de Espectáculos a principios de los años 80 del siglo pasado junto a grandes humoristas de la isla como Virulo, Carlos Ruiz de la Tejera, Jesús del Valle y otros. Creció como artista y su desenvolvimiento escénico se consolidó. Se convirtió en la maestra de los integrantes del grupo Guaicán en 1984. La pasión por la tierra que la vio nacer la convirtió en una gran compositora.
Sus obras artísticas se convirtieron en éxitos de la radio, esa primera compañera de juegos que no la olvida. Justo antes de morir expresó el deseo de que la cremaran y lanzaran sus cenizas en la entrada a la bahía de su amadísima Habana.
Su nombre es pueblo o La victoria, son dos composiciones musicales que encienden las emociones de los cubanos. Nacieron del alma de Sara González una habanera que sigue cantando a las muchas virtudes de la tierra que la vio nacer.
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