Amor ilimitado en tiempos de pandemia

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El 14 de febrero, con sus flechas invisibles, regresa en medio de una pandemia que azota sin miramientos a la humanidad.

Más allá de las incertidumbres y las responsabilidades sociales toca salvar ese sentimiento vital para nuestra supervivencia.

No hemos olvidado la capacidad natural de dar abrazos, de sentir el calor de nuestros amores.

Este 14 de febrero nos toca despertar con la frase encendida entre los dedos y enviar mensajes, llamar a nuestros seres queridos y reverenciar al amor que vibra en palabras alentadoras.

Mantener la distancia no significa estar distantes. Separados, pero con el amor a flor de piel para dedicar siempre unos minutos de nuestros pensamientos a los enfermos y sus familiares, a los profesionales de la salud dentro y fuera de la isla y a los científicos que arriesgan sus vidas.

Es cierto que nos faltará la cita en el malecón, el encuentro especial con música junto a los colegas y amigos.

Toca valorar la salud, el instinto natural que nos convida a cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean.

El amor surge en todas partes del mundo y con muchos colores.

Evocamos la esperanza desde la voz del gran trovador cubano Silvio Rodríguez: “Venga la esperanza, venga sola a mí, lárguese la escarcha, vuele el colibrí, hínchese la vela, ruja el motor, que sin esperanza ¿dónde va el amor?”.

El amor ilimitado que engendra maravillas, es la clave para la supervivencia en tiempos de Covid-19.

Que este 14 de febrero sea inolvidable por nuestra capacidad individual de repartir cariño para que el amor siga viviendo a pesar de la pandemia.

imop/

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