Cuando la sombra de la muerte recorrió La Habana
Eran aproximadamente las 15:30 (hora local) cuando temblaron los postes del servicio eléctrico y una nube negra se levantó sobre el cielo.
La muerte y el caos se expandieron por el muelle de La Habana y dentro del vapor francés La Coubre.
En sus bodegas traía 31 toneladas de granadas y 44 toneladas de municiones para la defensa de la naciente Revolución Cubana.
Justo cuando rescataban a los heridos una segunda explosión volvió a estremecerlo todo a su paso.
El tiempo no ha podido convencer al olvido. No alcanzan las lágrimas para limitar el dolor por los muertos y desaparecidos, los heridos o lesionados —decenas de ellos incapacitados de por vida.
Sobre el dolor de los cubanos por el terrible acto terrorista perpetrado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos surgió un compromiso que ha hecho historia en la voz de Fidel Castro de Patria.
Cuba no olvida el 4 de marzo de 1960 cuando la sombra de la muerte transformó para siempre las vidas de nuestros hermanos.
Durante todos estos años hemos aprendido a convertir el odio en solidaridad y amor.
Las almas de los que perdieron sus vidas en la explosión de La Coubre se multiplican en cada acto de amor y de paz que nace en el alma de esta isla.

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