ArteVitral taller infantil en redes sociales en Habana Vieja

ArteVitral taller infantil en redes sociales en Habana Vieja- Foto: cortesia de los museos de la catedral

Fomentar la creatividad a través del dibujo es uno de los principales objetivos del taller ArteVitral organizado por los museos de la Catedral de La Habana, en la parte más antigua de la capital cubana, que concluyó a inicios de marzo.

“Fue la primera experiencia de talleres virtuales con niños en nuestra institución”, dijo Ariadna Yero, museóloga principal del Palacio de Lombillo. El equipo de trabajo buscó alternativas para conectar una tradición tan valiosa con las nuevas generaciones. No faltó la incertidumbre entre los organizadores.

“Los niños con su entusiasmo, con su alegría y como verdaderos protagonistas del taller no se quedaron pasivos, investigaron y aportaron nuevos elementos, socializaron entre ellos, hicieron nuevos amigos y pusieron la tecnología en función del conocimiento y su desarrollo futuro”, destacó Yero.

Mantener el interés de los niños desde la distancia que impone el uso de las nuevas tecnologías fue un reto cumplido. El resultado no ha podido ser mejor. Concluido el taller los niños crearon sus propios vitrales con magníficos dibujos que compartieron en las redes sociales.

“Tenemos como resultado más de 20 trabajos con los que pretendemos montar una exposición en el salón infantil que estaría dedicada a Rosa María de la Terga, vitralera oficial de la Oficina del Historiador de La Habana, fallecida en 2017”, adelantó Ariadna.

La reconocida escritora cubana, Gina Picart, en su artículo Cuba, el imperio de la luz destaca: “Los vitrales surgieron en Europa en el siglo XII, de la mano con las primeras catedrales. A Cuba se cree que llegaron desde el Mediterráneo, pues de Italia del Sur y de España proviene la técnica conocida como embellotado, donde se insertan los fragmentos de vidrio coloreado en una armazón de madera ranurada, que fue la aplicada en la isla, mientras en el norte de Europa se empleaba una estructura básica de plomo, lo que torna incuestionable la ascendencia española del vitral colonial”.

Picart reconoce que luego del triunfo de la Revolución Cubana, la heroína Celia Sánchez insufló nueva vida al vitral cubano, abriendo un taller donde jóvenes artistas de la plástica se iniciaron en ese hermoso arte. Entre esos jóvenes artistas destacó Rosa María de la Terga, discípula del vitralero italiano Nino Mastellari. Rosa, con solo 17 años, tomó parte en la elaboración del vitral que decora el restaurante Las Ruinas, del Parque Lenin, realizado por el anciano maestro sobre un diseño de Portocarrero.

imop/

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