“Hoy solo es honrado luchar”
Un guerrero del alma americana vino al mundo el 25 de abril de 1903. Julio Antonio Mella se convirtió en líder de una generación sedienta de soberanía. Varios colegios católicos de La Habana acogieron al niño en los días de aprendizaje y búsqueda del conocimiento.
Luego de un viaje a Estados Unidos regresa a La Habana donde el profesor y poeta mexicano Salvador Díaz le ayudó a descubrir las ideas de José Martí, el apóstol por la independencia de Cuba. Tiene menos de 20 años y ya sueña con ser militar y pelear por la patria americana. “Los pueblos hermanos que un loco tenaz descubriera, cachorros de un caduco león son hoy presas de un águila estrellada. ¿Por qué razón? ¿Por qué justicia? Por ninguna […]. Ver unidas a las repúblicas hispanoamericanas para verlas fuertes, dominadoras y servidoras de la Libertad, diosa. He aquí mi ideal”, escribe durante su estancia en México.
En 1921 recibe el título de Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Rio lo que le abrió las puertas para ingresar en la Universidad de La Habana. Los estudios no impiden que surja con fuerza el líder y deportista. Preocupado por la participación de los jóvenes en la vida nacional escribe: “El más alto centro de cultura no debe ni puede ser una simple fábrica de títulos. Una universidad latina no es una escuela de comercio a donde se va a buscar tan solo el medio de ganarse la vida: la universidad moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese progreso entre los individuos, debe por medio de sus profesores arrancar los misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos”.
Julio Antonio Mella administra la revista universitaria Alma Máter y en enero de 1923 lidera la lucha estudiantil por la reforma universitaria. Fundador de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), en octubre de 1923 organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, y en noviembre inaugura la Universidad Popular José Martí, para impartir instrucción política y académica a los trabajadores. Su vida avanza a pasos apresurados.
El 16 de junio de 1925 funda junto a Carlos Baliño el Partido Comunista de Cuba. Su elevada conciencia le ha permitido comprender la situación de Cuba. En diálogo con otro joven de la isla, el intelectual y revolucionario cubano, Rubén Martínez Villena, Mella resume los mitos de la sociedad cubana en aquella época: “El pueblo cubano nunca ha sido libre. Ayer fuimos colonia del imperio español. Ahora somos semicolonia del imperialismo yanqui. Es cierto cuanto denuncias y necesario cuanto reclamas, pero la honestidad administrativa, el sufragio efectivo, la verdadera democracia, la igualdad racial, la educación del pueblo, el bienestar de los trabajadores, la justicia para todos, la soberanía nacional, son mitos, puros mitos, en nuestra sociedad actual”.
La Habana no olvida al niño, al joven que desde un busto vigila la escalinata de su querida Universidad de La Habana. Su voz continua señalando el camino de los jóvenes universitarios de la isla que se sienten herederos de su legado. Aún laten en la memoria sus palabras en el articulo La única salida: “La hora es de lucha, de lucha ardorosa; quien no tome las armas y se lance al combate pretextando pequeños desprecios, puede calificarse de traidor o cobarde. Mañana se podrá discutir, hoy solo es honrado luchar”.
Cuando Mella cae asesinado en México ya su poderosa obra sobrepasa al instinto oscuro de sus asesinos. Su vida se multiplica hoy en los jóvenes universitarios que acuden a la zona roja para enfrentar a la Covid 19, en los que emprenden la honrosa labor como profesionales de la salud, en la producción de alimentos, en los servicios, en los medios de comunicación.
Julio Antonio Mella palpita en el espíritu de los jóvenes que sueñan un mundo mejor y posible.
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