Cuba, declaración del carácter socialista de la Revolución seis décadas después
El 15 de abril de 1961 sigue vivo en la memoria de los cubanos. Silvio Rodríguez, trovador, acaricia el alma de su guitarra y nace la canción que estremece a la tierra: “El aire toma forma de tornado y en él van amarrados la muerte y el amor. Una columna oscura se levanta y los niños se arrancan los juegos de un tirón”. Aviones enemigos contaminaron el aire con disparos de muerte sobre el aeropuerto de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto de Santiago de Cuba. Disfrazados con insignias cubanas trataron de sembrar el pánico y demostrar al mundo que en la isla había una rebelión interna.
En Ciudad Libertad las balas alcanzaron al joven artillero Eduardo García Delgado. Al sentir los pasos de la muerte y con la fuerza de sus 25 años escribe el nombre de Fidel con su propia sangre.
García encarnó en ese acto final el sentimiento de una generación dispuesta a dar su vida por la Revolución Cubana. “Cuando con sangre escribe FIDEL este soldado que por la Patria muere, no digáis miserere: esa sangre es el símbolo de la Patria que vive. Cuando su voz en pena lengua para expresarse parece que no halla, no digáis que se calla, pues en la pura lengua de la Patria resuena”, escribió el Poeta Nacional Nicolás Guillén evocando al joven Eduardo en el poema La sangre numerosa.
Al día siguiente en la intersección de las calles 23 y 12 en La Habana, durante las honras fúnebres por las víctimas de los bombardeos, el pueblo estaba en pie de guerra. “Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba.
Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”, dijo Fidel Castro en un momento que ha trascendido la historia. Ese día declaró el carácter socialista de la Revolución Cubana. “Compañeros obreros y campesinos: esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.
Veinte años después de tan importante declaración, Fidel Castro, expresó: “Todas las leyes que se hicieron en los primeros años de la Revolución, eran las leyes y las medidas proclamadas en esencia en el Moncada, y ya el Moncada contenía el germen, creaba las condiciones en su programa para una revolución socialista. Y en nuestro país no podía existir en aquellos instantes ninguna otra revolución que no fuera una revolución socialista, o ninguno de nosotros habría sido verdaderamente revolucionario”.
La fe en el internacionalismo y la solidaridad de la Revolución Cubana demuestran la fuerza del pensamiento de Fidel. Seis décadas después la batalla continua porque el enemigo utiliza sus mismos métodos para desestabilizar la obra transformadora que nació el 1 de enero de 1959. Cuba no olvida.
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