El eco de la victoria de Playa Girón

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Los días terribles de incertidumbre durante la invasión mercenaria por Playa Girón, en el occidente cubano en abril de 1961, siguen latiendo en la memoria de la isla.

Hace 60 años, el 18 de abril, se inició la contraofensiva de las fuerzas cubanas lideradas por Fidel Castro.

La artillería adquirida en la Unión Soviética y Checoslovaquia asumió un papel destacado.

A pesar de las bajas, los milicianos no se detienen y es liberada Playa Larga, al norte de Bahía de Cochinos a unos 175 kilómetros de La Habana.

Faltan horas para alcanzar la victoria definitiva y la unidad de los cubanos es la mejor arma.

La misma unidad que evoca hoy el 8vo congreso del Partido Comunista de Cuba en una etapa crucial que coincide con los días de Girón.

Así son las batallas esenciales que surgen en lo más hondo de la conciencia popular que nos ayuda mirarnos con el instinto edificador y solidario.

Nuestra isla es una joya en el corazón del mar Caribe que anda por el mundo repartiendo solidaridad.

La brigada Henry Reeve es una faro de humanismo y amor.

Un amor que nace desde adentro, porque nuestros científicos e investigadores formados en los más de 60 años de revolución han creado poderosos candidatos vacunales que sitúan a la isla como líder en América Latina en el enfrentamiento a la Covid 19.

EL mundo vive una etapa difícil, un periodo que pone a prueba los más elevados valores de la especie humana.

Cuba sigue en pie como abanderada del amor y la solidaridad, como la tierra que vio nacer a hijos rebeldes capaces de enfrentar una agresión mercenaria.

Sesenta años después, Girón sigue siendo un referente para las nuevas generaciones, un llamado invisible de la patria que solo sentimos sus hijos, los agradecidos, los que deseamos ver las luces.

La victoria de Playa Girón es un eco que despierta en el Epitafio de Girón, que escribió el poeta Roberto Fernández Retamar: “Defendimos con nuestros pechos trabajadores no solo este territorio mitad tierra mitad agua, sino la isla toda, y más allá de sus costas el inmenso mundo que confiaba en nosotros, hasta caer, agujereadas las camisas azules y verdes. Viajero: ve a decir a nuestros hermanos vivos que aquí sigue flameando la bandera de Cuba y da sombra a la fértil cosecha de nuestros huesos”. Cuba no olvida. Somos continuidad.

imop/

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