Armas poderosas contra la COVID- 19
La COVID-19 nos roba amigos, familiares y colegas. Como un soplo diabólico se expande por nuestro pequeño mundo hasta quitarnos el sueño. Levantarse cada día es emprender una batalla nueva contra un virus invisible que acecha sin piedad.
“El cubano ha perdido un poco la percepción del riesgo en las colas, en todos los lugares, pero sobre todo en las colas.
Es muy difícil tener a alguien ingresado por Covid 19, muchas personas se salvan pero otras mueren o quedan con secuelas. Toda precaución es poca”, dijo a Radio Ciudad de La Habana el joven enfermero Jordan Leiva Barrueta.
Todavía permanecen frescos en su memoria los días iniciales de la llegada de la COVID-19 a la isla. Hace poco más de un año dio su paso al frente junto a otros colegas para enfrentar al Nuevo Coronavirus en el Instituto Pedro Kourí(IPK).
“Fue difícil dar ese paso porque no sabíamos a lo que nos enfrentábamos, era un virus desconocido, nos alejábamos de la familia y las noticias decían que en el mundo estaban muriendo muchas personas”, rememora Jordan. Luego de los protocolos necesarios comenzó una labor intensa en el IPK, confiado en el sistema de salud cubano.
Jordan Leiva, es enfermero intensivista en el Hospital Pediátrico Borrás-Marfán, conocido como Pediátrico Marfán en el municipio Plaza de la Revolución en La Habana. Acompañado de sus armas más poderosas: los conocimientos y el talento, demuestra el profundo espíritu solidario de los profesionales de la salud en Cuba.
Luego de ofrecer sus servicios en el IPK regresó al Borrás-Marfán, hospital en el que trabaja desde que se graduó hace seis años, con más conocimientos para continuar la larga batalla frente a la Covid 19.
“Debemos tener en cuenta que todo tenemos en casa personas mayores o niños y con esta pandemia todo tiene importancia. Ahora mismo tengo a mi mamá ingresada y es muy duro ver a un familiar así”, menciona el joven profesional.
Reconoce que el problema no son las colas, sino como las hacemos, respetando el distanciamiento con el nasobuco puesto. “Las colas no son para estar unos pegados a otros”, aclara Jordan.
El mundo ha cambiado definitivamente. La pandemia impone sus reglas. Como el enfermero intensivista Jordan Leiva del hospital pediátrico Borrás-Marfán en La Habana, otros jóvenes guerreros de su tiempo, libran batallas contra un monstruo invisible que nos ha cambiado el mundo.
“Hasta que no aparezca una cura exacta, que te vacunen y te digan que ya no vas a tener el Nuevo Coronavirus hay que seguir cuidándose.
Felizmente, Cuba tiene sus poderosos candidatos vacunales gracias a nuestros científicos con eso vamos a mejorar. Lo único bueno que ha tenido este tiempo de pandemia para mí ha sido conocer a mi pareja actual y a los amigos que hice en el IPK”, destaca el joven profesional cubano de la salud.
Toca sobrevivir para salvar a nuestros amigos, familiares y colegas. ¿Y tú te cuidas?
mm/
